
Felipe VI ha acertado en reconocer que hubo “mucho abuso” en la conquista de América. Hacía un tiempo que México había solicitado un perdón formal por parte de la Casa Real que, finalmente, a buen seguro, gestiones diplomáticas mediante, han tornado en unas declaraciones del monarca con motivo de su visita (acompañado por el embajador de México) a la exposición 'La mitad del mundo. La mujer en el México indígena', mostrada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El rey ha sido inteligente porque as
í cierra un debate abierto hace años que consistía, de una vez, en reconocer que los procesos colonizadores son injustos y también disponen de una visión eurocéntrica (la Historia la tiene en sí) que desdeña la realidad u otras realidades cuando menos.
Ninguna colonización, por tanto, es un paseo militar. En nombre de la exportación entonces de los imperios (como, por último, lo hace Estados Unidos a cuento de la democracia) se ejecutan barbaries. La colonización tampoco goza ‘per se’ de una puridad de justicia en el que uno (que se siente superior) deba enseñar al otro (que se le reconoce inferior) en patrias, religiones o lo que se tercie por ‘descubrir’.
El problema estriba en que el nacionalismo español exacerbado por algunos actores políticos necesita de un relato (forzado) inmaculado conquistador de América para mantener su discurso legitimador en un supuesto altar. Lo que México reclamaba era entendible. Y en vez de alejarla con España, ambos pueblos ahora se acercan. Bienvenido el gesto de Felipe VI, oportuno y necesario.
Esta visión tiene particular interés en Canarias. Toda la colonización de América tuvo su paso intermedio, conquista mediante, en las islas. La supeditación de Canarias a Castilla no fue pacífica. Al contrario, hubo combates; especialmente en Gran Canaria, La Palma y Tenerife. Y eso deja una herida colonial que el transcurso del tiempo no disipa sin más. Esa herida histórica hay que asumirla, integrarla y vivirla con normalidad. Así se expande y no se contrae la ciudadanía, en este caso la canaria. Negar la Historia, a favor de pretensiones expansionistas, solo desvirtúa los hechos. En Canarias, además de la conquista ‘per se’, la anexión a la fuerza, hubo esclavitud luego. Por no olvidar el centralismo, solo despojado bien entrado el siglo XX al calor de la democracia. Por eso las palabras de Felipe VI serán reconocidas con mayor arraigo desde el archipiélago.










Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.136