En la calle José Arencibia Gil nº20, del barrio de San Juan, en Telde, se halla la asociación A ti, mujer. Una ONG que se creó en 2014 con el propósito de apoyar a las mujeres en situación de vulnerabilidad. Un lugar agradable, en el que encontrar refugio, escucha y herramientas con las que poder salir adelante.
El pasado miércoles, día 11, en el local, ubicado en una tercera planta y cedido por el Ayuntamiento de Telde, hablamos con Aridian Estupiñán y Marta Macías, trabajadora social y psicóloga del centro, respectivamente.
Ambas llevan menos de un año en la asociación, pero en este tiempo ya han presenciado cómo el proyecto que están desarrollando resulta transformador para muchas de las personas que acuden a ellas en busca de ayuda.
Cuéntenos, ¿cuántas mujeres han acudido a la asociación en lo que va de año?
De enero a marzo de 2026 han venido a pedir consulta 102 mujeres. Principalmente para el grupo de apoyo, debido a la soledad no deseada o por la necesidad de compartir con otras personas, para desahogarse y crear redes de apoyo. También por asistencia social, porque necesitan solicitar algún tipo de ayuda o porque requieren asistencia psicológica.
¿Es habitual encontrarse con casos de violencia de género?
Sí. Hay un porcentaje de mujeres que está pasando por situación de violencia. De las que han acudido en este trimestre, serán 30 ó 40.
¿Cuál es el rango de edad más frecuente de las personas que acuden a A ti, mujer?
La edad mayoritaria oscila entre los 50 y 70 años, aunque también hay mujeres de 18 y 19. Atendemos a todo tipo de población, pero si nos centramos en el grupo de apoyo, las mujeres que más vienen son más mayores.
En la actualidad tienen en marcha el proyecto de Intervención Psicosocial, ¿en qué consiste?
En este proyecto se da atención social, psicológica y jurídica gratuita a las mujeres. Además, cuenta con un grupo de apoyo, talleres de autocuidado, de relajación, de maternidad, de gestión de ayuda y asistencia psicológica grupal. Todo gratuito.
¿Cuáles son las actividades que más se demandan?
Las mujeres que acuden a la asociación demandan mucho los talleres psicológicos, de respiración y relajación, de autocuidado, de autoestima, el de saber marcar límites, de autoconcepto y, sin ninguna duda; el Café de las 6. Ése es un espacio súper valioso. Lleva muchísimos años haciéndose y es el imprescindible de la asociación. Suelen asistir unas 10 personas en un grupo bastante consolidado, con mucha unión entre ellas.
¿Cuentan con la colaboración de las administraciones?
Tenemos proyectos con la Consejería de Igualdad del Cabildo de Gran Canaria. En concreto, la escuela de empoderamiento. De hecho, acabamos de solicitar una subvención para continuar con ella. A nivel local, los Servicios Sociales de Telde nos derivan a mujeres y están en contacto con nosotras.
La asociación estuvo gestionando puntos violetas en Telde hace unos años, ¿tienen previsto seguir haciéndolo?
En el carnaval de Telde no vamos a gestionar ningún punto violeta porque el ayuntamiento no nos lo ha solicitado, pero siempre estamos abiertas a desarrollarlo, a desplazarnos a cualquier espacio seguro para que las mujeres tengan ese lugar al que acudir cuando estén pasando por una situación de riesgo o vulnerabilidad en una fiesta.
¿Cuál es la diferencia entre que exista o no un espacio violeta en un evento?
Cuando no hay un punto violeta, la mujer tiene que avisar al personal de seguridad y, a continuación, se tendría que llamar a la policía. Depende del protocolo. Sin embargo, cuando existe un punto violeta, el personal especializado que se encuentra allí es el encargado de dar la voz de alarma, acompañar a la víctima si hay algún tipo de especialista, llamar a las autoridades policiales y demás.
Regresando al trabajo cotidiano de la asociación, ¿qué es lo que destacan de la labor que están realizando?
El ver que en poco tiempo estás cambiando vidas es súper gratificante. Que una mujer te diga que tomó una decisión y que haya sido en base a una conversación que tuvo con nosotras, ya te hace sentir que tu trabajo merece la pena, que el resultado se ve en el día a día. Cuando pasas tiempo con ellas, miércoles tras miércoles, y vas viendo su evolución, cómo se expresan, cómo animan a las otras y crean su red de apoyo..., es cuando te dices: "lo estamos haciendo bien".
¿Podrían compartir algún caso en concreto que les haya marcado especialmente?
Aridian: Por supuesto. El caso de una chica que estaba pasando por una situación de violencia y, de una sesión a otra, sólo por hablar con nosotras, ya era una persona completamente diferente.
Marta: Fue uno de los primeros casos que tuve aquí. La veías súper insegura, con la cabeza baja..., ¡casi ni te hablaba! y, a la siguiente sesión, que no llegaba ni al mes, dijo que ya había tomado una decisión, que había puesto límites, que se quería separar... Nos dijo: "Con esta conversación que tuve con ustedes, me dieron fuerzas y a partir de ahora, quiero cambiar mi vida totalmente". Empezar a trabajar con ella la autoestima, el empoderamiento y ver el cambio fue muy gratificante.
Aridian y Marta dibujan una sonrisa en su rostro y no pueden evitar que sus ojos se iluminen al recordar cómo, en ocasiones, reciben en la sede de Telde a amigas y familiares de esas mujeres a las que ayudan, y que les cuentan que las ven más felices y empoderadas. "Que la gente que te conoce desde chica vea ese cambio en ti, por venir aquí y por compartir tu experiencia, o apoyar a otras mujeres, es súper bonito" -añade Macías. A lo que se suma Estupiñán: "Siempre hay cosas que son injustas y que no podemos cambiar, porque los recursos son los que son pero, al final, disfruto con que las mujeres cambien y evolucionen, y es con eso con lo que me quedo".











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