
Caminar por la Avenida Alcalde Alejandro Castro Jimenez, buscar un hueco para aparcar en La Garita o transitar por el Valle de Jinámar se ha convertido, para muchos teldenses, en un ejercicio de frustración. No es solo el tráfico; es la presencia de "coches zombies" que salpican el paisaje desde el litoral en Hoya Pozuelo hasta barrios como Marpequeña. Estos vehículos, que un día fueron útiles, representan hoy un grave problema ambiental y social.
La paciencia vecinal se ha agotado, como reflejan las continuas denuncias en medios como TELDEACTUALIDAD, TeldeOjeando o Canarias7. No es una percepción aislada: el municipio arrastra un censo que supera los 1.000 vehículos abandonados. Los vecinos de La Herradura, Jinámar y Melenara denuncian que la falta de un potrero municipal operativo y la escasez de grúas convierten sus calles en depósitos improvisados, nidos de ratas y focos de vandalismo.
Según datos recientemente publicados, el municipio arrastra un censo que supera los 1.000 vehículos en estado de abandono. Diarios como Canarias7 han dado voz a los vecinos de La Herradura, Jinámar y Melenara, quienes ven cómo la falta de un potrero municipal operativo convierte sus calles en depósitos improvisados, mientras la burocracia y la falta de grúas ralentizan una solución que la ley ya permite ejecutar.
Es vital que, como vecinos y propietarios, entendamos que un coche abandonado no es solo "un trasto que ocupa sitio". Según el Real Decreto 265/2021, estos vehículos son considerados residuos domésticos peligrosos. Al quedar a la intemperie en calles como la Calle Barcelona o en zonas de Lomo los Melones, sus componentes (baterías, aceites, líquidos de freno) se degradan, filtrándose al suelo y convirtiéndose en focos de contaminación y posibles incendios.
Además, en un municipio donde el aparcamiento es un bien escaso, cada coche abandonado estacionado de forma perenne es una plaza de parking robada a un vecino que llega cansado de trabajar.
La gestión de estos vehículos ha evolucionado para permitir una respuesta más ágil, aunque a veces la burocracia parezca lenta. El procedimiento principal se rige por el artículo 106 del Texto Refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (TRLTSV). La administración puede ordenar el traslado de un vehículo a un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT) —el desguace de toda la vida— si lleva más de un mes en el mismo lugar, con desperfectos que impidan su desplazamiento o sin placas de matrícula, o tras ser inmovilizado o retirado por la grúa municipal, el titular no lo reclama en dos meses.
Recientemente, la instrucción VEH 2024/14 de la DGT ha reforzado estos mecanismos, facilitando la gestión de vehículos abandonados incluso en recintos privados, siempre que se acredite un interés legítimo. Esto es crucial para los propietarios de terrenos rústicos como en Caserones Bajos, Las Huesas, Lomo los Melones, etc… que ven cómo sus propiedades se convierten en cementerios improvisados.
Como propietario si tiene un vehículo que ya no usa y no puede mantener, abandonarlo en la vía pública no es una opción gratuita. Las multas pueden ser cuantiosas y el titular sigue siendo responsable de cualquier daño o incidente que el vehículo provoque (vertidos, incendios o accidentes de peatones). La baja definitiva en un CAT es la única vía legal y segura. Muchos centros incluso recogen el vehículo de forma gratuita si está completo. No permitas que tu coche se convierta en un "residuo peligroso" bajo tu responsabilidad.
Como vecino si detecta un vehículo con signos evidentes de abandono (ruedas desinfladas, acumulación de suciedad, falta de piezas), denúncielo a la Policía Local de Telde. La colaboración ciudadana es el primer paso para activar el protocolo del Art. 106.
Recuperar el esplendor de nuestros barrios, desde la costa hasta las medianías, requiere voluntad política para agilizar las retiradas, pero también responsabilidad civil. Un Telde sin coches abandonados es un municipio con un millar de plazas de parking recuperadas, más limpio y más seguro. No miremos hacia otro lado; el óxido de hoy es la contaminación de mañana.
Domingo Rigüela Padrón es ciudadano de Telde y estudiante de Ciencias Ambientales.










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