Antonio Araña Herrera, entre dos tableros de ajedrez (Foto: Juan Antonio Hernández)Antonio Araña Herrera (San Gregorio, 3 de abril de 1970) es maestro especialista en Educación Física (ULPGC, 1991–1994) y Técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva (1990). Su perfil profesional combina docencia deportiva, programación municipal y una línea estable de trabajo con población sénior, con especial atención al mantenimiento físico y al envejecimiento activo.
Funcionario del Ayuntamiento de Telde como monitor deportivo, desarrolló tareas de monitor de actividades dirigidas colectivas (1991–1998), dirección de campamento (1995–1996) y coordinación de actividades dirigidas en barrios e instalaciones municipales dentro del Plan Municipal de Deportes para Todos (1998–2010). Entre 2013 y 2026 asume el programa de mantenimiento físico y actividad física para mayores en Ojos de Garza, El Calero, Las Remudas, La Pardilla y San Antonio.
Su trayectoria incorpora, además, una vertiente formativa en ajedrez como monitor nacional, con dirección de la Escuela de Ajedrez Telde Los Llanos y coordinación de escuelas y club entre 2002 y 2012. En 2026 desarrolla dos proyectos municipales de envejecimiento activo: “Camina y conoce los cascos históricos” y “Neurolimpiadas”.
Araña recibe a TELDEACTUALIDAD en la sede del club donde se ha pasado media vida entre tableros, reinas, damas, peones y caballos. Su pasión por el deporte nace desde muy pequeño en las calles y la sociabilidad que trae consigo la actividad física fue lo que le motivó a estudiarlo a fondo y dedicarse a ello. "Reunirte con tu amigo de la calle, jugar y practicar diferentes deportes en la calle. Es verdad que después la televisión nos dio mucha promoción de la actividad deportiva, sobre todo en aquella época, que es el fútbol que es lo que más se ve en televisión. Pero sí es verdad que me atrajo el mundo del deporte la sociabilidad, el tú estar acompañando a tus amigos, practicando.
A Araña le vino sus recuerdos de la infancia en el parque León y Joven, actual Franchi Roca, donde jugaba al balompié: “Cuando pequeño hacíamos un equipo del barrio para jugar contra el otro equipo del barrio y nos jugábamos una botella de Clipper de naranja. La teníamos en la acequia para que se enfriara y cada equipo llevaba su botella. Jugábamos al fútbol y el trofeo era ganar la botella".
Entre fútbol, baloncesto, balonmano y otras modalidades que practicaba en el colegio, la que hoy más le apasiona tuvo que esperar en el farolillo rojo de la fila: “"El ajedrez fue el último en llegar. Mi mejor amigo enferma en verano y, como es mi mejor amigo, yo lo veía todos los días. En su casa tenía una caja de juegos reunidos Hyper, con más de cien juegos. Entre ellos estaba el ajedrez. De todos los juegos que había, nos enganchó a él y a mí el ajedrez y empezamos a jugar”.
Después llegó todo lo demás en la Fraternidad se hacían simultáneas en San Gregorio e iban a jugar allí. Luego conoció Juan Viera Pérez, actual presidente del club al que pertenece, y los conectó con el ajedrez en el colegio León y Castillo. “Y empezamos a jugar al ajedrez de esa manera”. Viera es alma mater del club, jubilado actualmente como maestro de Primaria y uno de los culpable de que Araña esté tan involucrado en el mundo de los trebejos.
“Es una de las personas que me empujó, me ayudó y me dio el impulso para conocer el ajedrez. Lo conocí de niño, con mi amigo Alexis, en aquel verano que tuvo hepatitis. Juan me dio ese impulso con sus valores, su formación y toda la sapiencia que él tenía, también de su padre. Me motivó para que conociera el mundo del ajedrez y lo difundiera. Lleva muchísimos años luchando por el ajedrez. Me dio ese empuje para salir adelante y tener formación. Me ayudó muchísimo y aquí estamos, echando una mano en lo que se pueda”.
Araña también ha vivido la evolución del ajedrez, del que el Telde Los Llanos ha sido muy partícipe en ligas insulares y también a nivel nacional con campeones y subcampeones de España. "Siempre ha tenido etapas de picos, pero la media ha sido una subida. Al principio fue en cantidad. Muchos niños jugaban porque no había tanta tecnología ni tanta promoción de otros deportes. No había tantas piscinas para natación, ni tantos campos de fútbol, ni tantas canchas de baloncesto. Los otros deportes necesitaban instalaciones y nosotros no. Jugábamos en un colegio o en una plaza. En los años 80 el desarrollo fue bestial. La simultánea de ajedrez de casi 5.000 niños jugando en Triana fue una demostración de esa cantidad”, recuerda.
Después empezaron a construirse piscinas y canchas deportivas y, lógicamente, los niños tenían muchos más deportes que practicar, y el ajedrez bajó en cantidad. “Pero empezó a subir en calidad: en calidad de formación. Ya había cursos para monitores. Yo, con 16 años, hice mi primer curso de monitor y ya tenía cursos de monitores de balonmano, de baloncesto y de ajedrez. Empecé a jugar al ajedrez a los doce y con dieciséis quise ser monitor. Con 16 años ya estaba dando clases de ajedrez”.
Juan Viera también es responsable de que Antonio Araña se animara a ser monitor de ajedrez. “Me veía responsabilidad, que venía de casa: mi abuelo falleció, mi abuela se encamó y, con 13 años, yo ya cuidaba a una persona mayor. Iba al colegio a las 8.00, salía a las 7.30 a buscar las medicinas en San Juan, llegaba tarde, me llamaban de mi casa cuando mi abuela estaba mal y tenía que volver. Eso me hizo madurar rápido. Con esa base, Juan Viera me empujó: ‘tú puedes ser monitor’, y saqué esa estructuración: monitor de balonmano, de baloncesto y de ajedrez”.
De esa experiencia con personas mayores nació otra de sus especialidades dentro de la actividad física y en el que lleva desde hace más de trece años dentro del Ayuntamiento de Telde. “En el TAFAD nos enseñaron a trabajar con todas las edades. Cuando empecé a dar clases, empecé con adultos y con niños, nunca con mayores. Me especialicé en adultos. Después me pasaron de monitor a coordinador de actividades dirigidas y, dentro de ese programa, empezamos a trabajar actividad física para mayores. Yo decía: en este plan quiero formar personas para que trabajen con mayores, y así hicimos los cursos”, dice.
¿Por qué? Se le pregunta. “Porque vimos que es la etapa más frágil y la que menos personas querían trabajar. Los monitores deportivos normalmente trabajan con personas más autónomas. Y yo, al cuidar a mi abuela hasta que falleció —cinco años con ella, hasta los 18—, tenía ya esa paciencia, esa sensibilidad y esa madurez adquirida a base de golpe, porque fue forzado, fue obligado. Y entonces, cuando vuelvo otra vez, en 2003, a dar clases, quiero dedicarme a mayores”.
Con eso, 2013 se prometió que lo que le quedaba de vida laboral se lo quería dedicar a los mayores. “Y por eso me gusta mucho el envejecimiento activo y proyectos como las Neurolimpiadas: trabajar con nuestros mayores a nivel físico y también a nivel cognitivo”.
Entre otras actividades con los más sénior están las sesiones de mantenimiento físico y actividad para mayores en distintos barrios y campos de fútbol; las salidas de envejecimiento activo “Camina y conoce los cascos históricos”, con caminatas y visitas culturales a cascos históricos, museos y espacios naturales; excursiones organizadas a enclaves de la isla, con Guayadeque entre las rutas trabajadas en grupo; y las “Neurolimpiadas”, un formato que combina ejercicio y estímulo cognitivo mediante pruebas por equipos, memoria, atención y tareas de rapidez con palabras y categorías, dentro de una programación municipal orientada a salud, convivencia y aprendizaje continuo.
Y si uno aprende mucho de los niños, de las personas mayores más. Araña recuerda una anécdota que ocurrió en una de esas salidas a Guayadeque: “Lo más bonito es que cada persona hable de lo que conozca de ese lugar. Por ejemplo, un señor dijo que en Guayadeque, ‘gua’ significa ‘agua’ en las toponimias aborígenes. Ese señor es de Tenteniguada y explicó que Tenteniguada también tiene ‘guá’ porque hay nacientes de agua en Tenteniguada. Entonces, Guayadeque y Tenteniguada tienen el ‘guá’, y eso lo aportó el señor. Una persona de 72 años aportando a todo un grupo su actividad cognitiva”.
Para terminar la entrevista, Antonio Araña responde a las minipreguntas que se les hace a todos los que son Rostros de Telde en este periódico.
Último libro leído.
Una sobre táctica de ajedrez.
Una recomendación literaria.
Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
¿Qué querías ser de niño?
De pequeño, en los veranos, mi tío Isaac era electricista y me llevaba para enseñarme su profesión y para que yo lo ayudara. Cuando llegué a octavo de EGB yo quería estudiar electricidad, porque me encantó. Me acuerdo que mi profesora de octavo llamó a mis padres y dijo que yo no podía estudiar FP. En aquella época estudiar FP se veía como para niños a los que les costaba estudiar. Incluso se decía que ‘los burros estudian FP’. Ella me dijo delante de mi madre: ‘¿Cómo puede ser que Antonio quiera estudiar FP? Le encanta estudiar, tiene notas altas, es aplicado, responsable y compañero’. Mi madre explicó que era porque llevaba tres veranos con mi tío y me había gustado la electricidad. La profesora le aconsejó que no, que estudiara, y le dijo: ‘Su hijo tiene valores de profesor’.”
Objetivos cumplidos y por cumplir
A nivel de formación, de lo que yo quería estudiar, de lo que yo sentía: completo. Quise aprender a trabajar con todas las edades; para eso hice el ciclo de formación profesional de técnico en actividades físicas y animación deportiva. Quise estudiar para trabajar con niños específicos, porque daba clases a niños, y quería formarme bien en la etapa psicológica y en la etapa de madurez de la actividad física y deportiva. Y después, la oportunidad que me dieron de trabajar en el ayuntamiento como técnico deportivo polivalente, es decir, aprender de todo. Trabajé en la piscina, en la sala de musculación, de monitor, de campamento; dirigí uno para niños y estuve de monitor en otro para mayores. Actividad campamental y actividad naturaleza, que es otra de las facetas que me encanta: sacar a mi gente a la naturaleza, a mis usuarios. Me los llevo de caminata, me los llevo al jardín botánico, para que conozcan la naturaleza, porque para mí la naturaleza y nuestra historia son raíces.
Por cumplir, después, a nivel individual, entrar en mayor profundidad del conocimiento del mayor. Quiero involucrarme en algún máster en geriatría. Mis padres se están haciendo ya mayores, van a ser dentro de poco dependientes, y quiero dar ese paso para ayudar lo máximo posible a las personas que les doy clase y a mi familia, que son mayores.
Reflexión sobre Telde
Telde es una ciudad hermosa para vivir. Reúne todas las condiciones, pero necesita un gran esfuerzo de todos. No hablo solo de la clase política, hablo de toda la sociedad, para mejorar y para poder estar donde estábamos hace ocho o diez años.
La visión que se ve de fuera de Telde y la que nosotros sentimos es que nos faltan muchas cosas por hacer. Hemos tenido un proceso muy duro de ajuste y se nota, pero entre todos podemos hacer esta ciudad muy completa. Es una ciudad que tiene de todo: medianías, costa y cultura. Tenemos raíces que hay que mejorar y demostrar. Cuatro Puertas es un ejemplo. ¿Cómo podemos tener un centro de Cuatro Puertas, una zona arqueológica donde vivían nuestros antepasados, nuestros aborígenes, dejada de la mano de Dios? ¿Hace falta inversión? Sí. ¿Hay cosas más importantes? Sí.
Cuando hablas con la gente, todo el mundo dice carretera y baches. Eso hay que arreglarlo, pero hay más cosas. Lo primordial es la vivienda. Hay que ayudar en vivienda. Todo el mundo necesita vivienda y es un derecho por Constitución. Tenemos que luchar entre todos: no solamente los políticos, también nosotros, la sociedad y las empresas. Las empresas tienen que ganar dinero, pero no tienen que especular. Alguien está especulando con la vivienda. Entonces, tenemos que agacharnos un poco, quitar nuestro orgullo y luchar entre todos para sacar esto adelante: no solo para nosotros, también para nuestros hijos y nuestros nietos, y dejarles una ciudad preciosa como es, como fue y con futuro.
Porque Telde reúne todo. Si me dices que una ciudad más difícil, por ejemplo en la cumbre, son ciudades más complicadas de desarrollar, tanto por la ley de protección urbanística como porque no tienen tantos servicios. Pero Telde tiene costa, tiene medianía, tiene barrios con una historia increíble y preciosa. Telde fue una de las capitales de Gran Canaria, con una historia espectacular. Es un orgullo vivir en Telde, es un orgullo ser de Telde, eso va a muerte. Pero tenemos que bajar nuestros orgullos, sentarnos todos y decir: todos tenemos que sacar esto adelante. Me da igual de dónde sea cada uno; lo que quiero es que esto mejore, no solo para nosotros, también para la gente joven que viene detrás y para los que quieran venir a Telde.
Siempre hemos sido una ciudad acogedora. Hay problemas de convivencia, pero siempre intentamos ayudar. Así son nuestros mayores, y nuestros mayores fueron así. Nosotros no queremos cerrar puertas, todo lo contrario. Telde tiene condiciones. No es como Arinaga o Tejeda, donde cuesta muchísimo más; hay gente que no quiere ir a la cumbre a trabajar, dicen que no hay futuro, se van y se despueblan. Habrá que ayudarlos también. Pero Telde es una de las ciudades más bonitas para vivir. Lo que pasa es que hace falta mucho trabajo de todos.














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