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Jueves, 12 de Marzo de 2026

Actualizada Jueves, 12 de Marzo de 2026 a las 20:25:52 horas

Tribuna Libre

Atención, cuidado con el pino carrasco, un árbol invasor en Canarias

Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC)

ACBC Jueves, 12 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Jueves, 12 de Marzo de 2026 a las 09:31:10 horas

El pino carrasco (Pinus halepensis) es uno de los árboles introducidos en Canarias que presenta un agresivo comportamiento invasor, con un enorme potencial para crear importantes consecuencias negativas, difíciles de imaginar y tener presente. Quizás, por su menor distribución actual, esta especie no ha venido suscitando una preocupación similar a la que se tiene con otras especies arbóreas invasoras como los eucaliptos. El hecho es que hasta ahora apenas se han planteado medidas para su control en Canarias. 


Este pino, originario de la cuenca mediterránea,  fue una de las especies más empleadas en las plantaciones forestales realizadas en Canarias hace varias décadas. En general aparece en forma de plantaciones de pequeño tamaño distribuidas en numerosos puntos. Aunque introducida en todas las islas, la mayor parte de las plantaciones se concentran en Gran Canaria y La Gomera. La estimación de la superficie que ocupa en el Archipiélago difiere bastante según la fuente de información empleada, variando entre 770 ha hasta cerca de 1300 ha. Suele ocupar ámbitos de clima seco y suelos pobres, aprovechando la gran frugalidad de la especie que le permite prosperar en sitios hostiles. Aunque en muchos casos fue empleado en terrenos degradados y erosionados, con escaso suelo y poca cobertura vegetal, no pocas plantaciones fueron realizadas sobre áreas ocupadas por vegetación natural, incluyendo tabaibales, acebuchales y sabinares. Incluso llegaron a realizarse plantaciones con esta especie en lugares que parecen imposibles por lo abrupto del terreno, riscos casi inaccesibles que sirven de refugio frente al ramoneo de conejos, cabras,  y ovejas, a una rica y exclusiva flora endémica. Cabe señalar, por último, que las plantaciones realizadas en Canarias carecen prácticamente de valor comercial y que sus funciones protectoras del suelo y el verde perenne que llegan a generar en el paisaje lo pueden proporcionar varias especies autóctonas como el acebuche, el almacigo o la sabina. 

 

Plantaciones de pino carrasco (manchas de vegetación más densa) en laderas cubiertas de sabina. Costa del noroeste de La Gomera.

 

En torno a las plantaciones existentes, suele verse pinos más jóvenes que paulatinamente van cubriendo los terrenos circundantes cada vez con mayor densidad. Esta dispersión es facilitada por las alas de sus piñones que son fácilmente transportados por el viento. Pero también pueden aparecer pinos en lugares bastante distanciados, dispersados por las aves que lo llevan a los riscos más inaccesibles. Además, los incendios pueden contribuir a su propagación y dispersión masiva. El pino carrasco es una especie serótina, es decir, sus piñas pueden permanecer cerradas en las copas de los árboles, que de esta manera llegan a almacenar una ingente cantidad de piñones, buena parte de los cuales solo son liberados cuando el calor de un incendio derrite la resina que las mantiene selladas. Esto explica que aunque los incendios maten a los pinos carrasco, a diferencia de lo que ocurre con el pino canario, posteriormente aparece una regeneración masiva. De esta manera, si los incendios no son muy recurrentes, facilitan también su invasión masiva.

 

La presencia de numerosos pinos jóvenes en el matorral muestra la capacidad invasora del pino carrasco.

 

La presencia cada vez mayor de esta especie produce varios problemas importantes. Por un lado compite y desplaza a la vegetación nativa que se ve ahogada a su sombra. Los casos más graves que se han producido hasta el momento están teniendo lugar en lugares escarpados, que han servido de refugio a especies de flora amenazada. Es lo que ocurre, por ejemplo, en los Andenes de Alojera, en La Gomera, donde este pino está ahogando poblaciones de varias especies de tabaiba, coles de risco y tajinastes amenazados. Asimismo, esta especie consume mucha más agua que la vegetación autóctona, lo que conduce a una mayor desecación del territorio y una reducción en la producción de agua de los nacientes. A todo esto hay que añadir que su expansión es sumamente peligrosa desde el punto de vista del riesgo de incendios. Ello se debe a su elevadísima inflamabilidad y a la enorme acumulación de combustible en forma de ramas y acículas secas, altamente disponibles para arder, aumentando la intensidad de los incendios y convirtiendo los espacios donde se asiente en auténticas bombas de relojería. 


Teniendo en cuenta el carácter exponencial de la invasión de esta especie, con una expansión cada vez más rápida a medida que pasa el tiempo, se hace muy necesario que por parte de las administraciones responsables se inicien actuaciones para su control. Cada año que pasa la situación empeora y se hace más inabarcable. 


Las actuaciones de control sobre esta especie tienen ya algunos antecedentes. Un ejemplo notable lo tenemos en la provincia de Western Cape en Sudáfrica donde los trabajos se enmarcan en una iniciativa para el control de vegetación exótica. Además de proteger los hábitats naturales frente a la competencia de las invasoras también se pretende mejorar el suministro de agua de Ciudad del Cabo, amenazado por la desecación que esta y otras especies invasoras de árboles producen en las fuentes de suministro. 


Estas actuaciones deben ser bien planificadas y priorizadas.  Los trabajos de corta y eliminación deberían iniciarse en los lugares de colonización incipiente y dispersa, donde con el mismo esfuerzo se puede abarcar mayores superficies y reducir en mayor medida los focos de propagación. También es urgente eliminar los pinos en aquellos ámbitos de mayor valor ecológico, donde está produciendo la desaparición de especies de flora amenazada. Asimismo, aquellos lugares estratégicos desde el punto de vista de la prevención y defensa contraincendios tienen una alta prioridad. Con menor urgencia en el tiempo pero también muy necesaria es la paulatina eliminación de las plantaciones de pino para su gradual transformación, restaurando los hábitats originales con mucha mayor biodiversidad y mayor resistencia al fuego y al impacto del cambio climático. 


Por último, es de resaltar que al ser el pino carrasco una especie nativa de la península ibérica, no está incluida en el Catalogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Este es un ejemplo, entre otros muchos, de que las particularidades de Canarias demandan la aprobación de un Catálogo Canario, hoy inexistente. Ello daría un soporte jurídico y facilitaría la lucha contra bastantes especies invasoras no incluidas en el Catálogo Nacional que crean problemas en Canarias. En dicho Catálogo debería incluirse el pino carrasco.

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