
El PP es un partido de orden. Vox es de desorden. Esta guerra de élites responde a la pugna que el segundo mantiene contra el primero. En principio, parece como una brecha dentro de la bancada de la derecha (y lo es), mas también es un cisma en el sistema del 78. Si el PP fuese reemplazado por Vox, ya nada sería lo mismo. Si Vox, que es la ultraderecha, apea a los populares, adiós al orden del 78. O eso o Vox está pensando en blanquearse hacia el centroderecha poco a poco; y no parece que sea el caso.![[Img #1059858]](https://teldeactualidad.com/upload/images/03_2026/2748_foto-columna-1.jpg)
Que Alberto Núñez Feijóo resista las embestidas de Santiago Abascal debe preocuparle, de la misma forma, al PSOE y a los nacionalismos moderados/burgueses (PNV, Junts y CC). Guerra de élites. La suerte del PP es la suerte del PSOE, y al revés. Esto nunca se entendió hasta que hace una década irrumpiera la crisis sistémica del 78.
Por eso Vox arremete, y con fuerza, contra el bipartidismo. Guerra de élites. Es más, Abascal ha aprendido la lección de Unidas Podemos. Abascal no quiere acabar desterrado institucionalmente como Pablo Iglesias. El líder de la extrema derecha no desea que el PP le haga el abrazo del oso como el PSOE se lo hizo antes a Unidas Podemos.
Así pues, e incardinado en lo ya descrito, se entiende por qué la ultraderecha ataca a la Iglesia católica y a la monarquía parlamentaria. Es un todo. Y en ese todo está el bipartidismo. En concreto, el PP; su principal opositor. Vox, a diferencia de Unidas Podemos, viene aprendido de casa sobre las reglas que subyacen en el orden del 78.
Por su parte, la sociedad tiene que elegir qué quiere. Si vota por finiquitar el sistema político ungido en la Transición, tendrá que apechugar con la incertidumbre e inestabilidad que comportará semejante operación. El pluralismo político implica ceder en tus postulados para así tampoco perder mucho en caso de que gobierne la opción que no te gusta. Ser posibilista es una virtud.
El orden del 78, añadiendo los nacionalismos periféricos, está pensado para siglas conservadoras, liberales y socialdemócratas; más un espacio a la izquierda del PSOE que haga de presión, pero ya está. Antes o después, socialistas y populares tendrán que ejercer pactos con sentido de Estado si desean sobrevivir como partidos útiles y con influencia real. No pactar todo, ni mucho menos, pero sí pactar con relativa frecuencia.





























javierbumo@hotmail.com | Jueves, 12 de Marzo de 2026 a las 20:38:02 horas
Estimado Rafael, de nuevo aparece el que es el protagonista de 'Primera Plana' y, me satisface mucho poder comentar el artículo que has publicado hoy 12 de marzo. Ahora que estamos metidos en el 'ajo' de las contiendas entre países del Lejano y Próximo Oriente, valga la expresión, tu "Guerra de élites" es todo un llamamiento a una política, llamémosle, 'universal'. En la que todo el mundo tiene cabida pero, aquí en España, más crucial si se me permite. No por más partidos políticos que existan, va a estar la política más clara y llevada de la mejor manera. Más al contrario: si ya con PP y PSOE se las ven y se las desean para saber quién gobierna, si incluimos a todos los demás (de un bando y de otro), entonces sí que las llevamos 'claras'. Tanto PSOE como PP deben estar prestos y dispuestos a 'negociar' para que los aspectos de Estado que solo saldrán adelante con estos acuerdos entre ambas formaciones; si no entran por el 'aro', vamos mal. No digamos ya si uno supera al contrario y 'pacta' como lo ha hecho el PSOE con los de 'extramuros', los que no quieren saber de democracia. ¡Que abran los oídos los partidos de menos relumbrancia y que las dos fuerzas mayoritarias 'aboguen' por una 'paz social' que nos permita a todos los españoles vivir con 'serenidad', solidaridad, libertad y 'sosiego'! Un saludo de Javier Burón.
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