Noelia Pérez, la madre de Chemi, empuja la silla por la rampa que ha habilitado la concejalía de Obras Públicas. / José Pérez Curbelo/LP.El pasado verano, una noticia estremeció a Telde. Un niño de apenas 13 años, vecino del barrio de La Primavera y estudiante del IES José Arencibia Gil, luchaba por su vida en la UCI del Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias tras sufrir un grave accidente mientras se bañaba en La Laja, en Las Palmas de Gran Canaria. La información fue adelantada entonces por TELDEACTUALIDAD, que relató cómo el menor había sufrido un traumatismo craneoencefálico con afectación medular tras golpearse la cabeza y quedar inconsciente en el agua.
El suceso ocurrió el 2 de agosto de 2025, alrededor de las 12.08 horas, cuando el joven se golpeó de forma fortuita mientras se bañaba en la zona de piscinas naturales de la playa. Socorristas de Cruz Roja Española lograron rescatarlo del mar con signos de ahogamiento y le practicaron las primeras maniobras de auxilio. Posteriormente, personal del Servicio de Urgencias Canario (SUC) lo estabilizó en la propia playa antes de trasladarlo en una ambulancia medicalizada al hospital, donde fue intervenido quirúrgicamente de urgencia.
Durante semanas, su estado generó una profunda preocupación en su entorno familiar, educativo y vecinal en Telde. El menor permaneció ingresado en la UCI con pronóstico grave y tuvo que someterse a varias intervenciones médicas, según las informaciones publicadas en su momento por este medio.
Hoy, varios meses después, la historia empieza a escribir un nuevo capítulo. Según ha informado La Provincia, el joven —conocido como Chemi y que ya tiene 14 años— ha podido regresar finalmente a casa tras un largo proceso hospitalario que se prolongó durante medio año.
Su familia aprovechó ese tiempo para transformar la incertidumbre en acción. Rehabilitaron el garaje de la vivienda de los abuelos y lo convirtieron en un hogar completamente adaptado, pensado para facilitar la movilidad del adolescente, que ahora convive con limitaciones físicas tras el accidente. La vivienda cuenta con una habitación amplia, cama articulada, puertas correderas y un baño adaptado para hacer su día a día más cómodo.
En las últimas semanas, además, el Ayuntamiento de Telde ha colaborado en la mejora de su calidad de vida facilitándole una silla de ruedas adaptada y adecuando el acceso a la vivienda para eliminar barreras arquitectónicas. Un gesto que la familia ha agradecido públicamente, junto al apoyo recibido por personal sanitario, asociaciones y vecinos que han acompañado al joven en este difícil camino.
A pesar de todo lo vivido, la familia mira ahora hacia el futuro con esperanza. El objetivo es que Chemi pueda recuperar, dentro de sus posibilidades, una vida lo más normal posible: continuar con sus estudios, seguir con sus terapias y disfrutar de las pequeñas cosas. Porque, después de meses de hospital, volver a casa también es una forma de empezar de nuevo.











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