
En una isla donde la agricultura no es solo economía sino identidad, cada surco que se abre en la tierra es también una declaración de principios. El reciente inicio del Ensayo de Papas de Gran Canaria 2026 en la Finca de Osorio, en Teror, no es un acto rutinario de siembra. Es una apuesta estratégica. Es planificación. Es compromiso con el sector primario.
Desde la Consejería de Sector Primario del Cabildo de Gran Canaria se ha vuelto a demostrar que el futuro del campo no se improvisa: se ensaya, se mide y se evalúa. Este ensayo de 24 variedades, con 2.688 tubérculos plantados bajo criterios técnicos rigurosos, no es un simple experimento agrícola. Es parte esencial del Plan Estratégico para fortalecer la soberanía alimentaria, mejorar la rentabilidad de nuestras explotaciones y garantizar calidad al consumidor.
Detrás de cada dato técnico —densidades, marcos de plantación, tratamientos, riego por goteo perfectamente calculado— hay algo mucho más importante: personal profesional comprometido. Personas técnicas que diseñan, supervisan y evalúan cada fase del proceso. Personal que prepara la tierra, controla el riego, registra parámetros y acompaña el desarrollo del cultivo con precisión científica. Ese trabajo silencioso es el que permite que el sector avance con seguridad.
La dirección técnica de Armando Rodríguez Ojeda y Rafael Navarro Guerra del Río, junto a la colaboración de empresas especializadas, demuestra que cuando lo público y lo privado cooperan con rigor, los resultados se multiplican. La innovación no es una palabra vacía; es ensayo, error, repetición y mejora continua.
Además, no se trata solo de rendimiento productivo. Se evalúa adaptación a nuestras condiciones agroclimáticas, resistencia, comportamiento agronómico y calidad gastronómica. Porque en Gran Canaria la papa no es solo un cultivo: es cultura culinaria, es tradición, es economía local y es paisaje.
En tiempos donde la agricultura afronta incertidumbres climáticas, presión de costes y competencia exterior, apostar por la investigación aplicada es una decisión valiente. Significa no resignarse. Significa proteger a nuestros personas agricultoras dotándolas de herramientas y conocimiento.
Este ensayo no termina cuando se recolecte la papa. Empieza ahí el verdadero impacto: transferencia a las personas agricultoras, mejora de semillas, consolidación de variedades que funcionan en nuestra isla y fortalecimiento de un modelo agrícola más innovador y sostenible.
Sembrar hoy en Osorio es sembrar estabilidad para mañana. Es entender que el sector primario necesita planificación, datos y estrategia. Y es reconocer el valor del equipo humano que, lejos de los focos, trabaja cada día para que el campo grancanario tenga futuro.
Porque defender nuestra papa es defender nuestra tierra.
Y eso también es política agrícola con visión.
Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria.

























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