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Martes, 17 de Febrero de 2026

Actualizada Martes, 17 de Febrero de 2026 a las 21:27:37 horas

Opinión

Un patrimonio entre rejas

Reflexión de Juan Ismael Santana, miembro de ADEPATEL

JUAN ISMAEL SANTANA RAMÍREZ Martes, 17 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Martes, 17 de Febrero de 2026 a las 18:58:41 horas

Hace dos semanas algunos amigos de lo ajeno, otra vez más, han hecho de las suyas en el sector de Arnao y calle El Roque. A la degradación generalizada que desde hace más de una década sufre la zona de los antiguos multicines y fachada del Molino del Conde en El Roque, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), visibles a simple vista por pintadas vandálicas y destrozos, junto a la reunión de jóvenes y no tan jóvenes aficionados al botellón y consumo de sustancias estupefacientes, hemos de añadir el vandalismo al que se ven sometidos los bienes culturales del entorno con alto valor histórico.[Img #1058854]

 

Recientemente la puerta de la casilla de agua situada frente al antiguo Molino de El Roque, ha sido forzada a través de la rotura de dos de sus rejas de hierro. El objetivo:  coger algunas monedas en el fondo de la acequia y cantonera que gestiona la Comunidad de Regantes de la Vega Mayor de Telde. La acción inmediata de la centenaria entidad ha sido, como es lógico, reparar la rotura y reforzar la puerta para prevenir más daños a la propiedad. La consecuencia negativa es que priva a la sociedad de apreciar el sonoro fluir del agua de regadío procedente del barranco Real y conocer no solo la forma constructiva del interior, sino una de las estrategias tradicionales de distribución del agua mediante torna y cantonera, que sobrevive tras siglos de historia.

 

Ante la necesidad de controlar la distribución del agua, el Heredamiento de Aguas de la Vega Mayor edificó hace siglos siete cajas o casillas de agua, para proteger en su interior las principales tornas y cantoneras de reparto. Sólo el repartidor del agua tenía acceso a las mismas para evitar manipulaciones y robos. A mediados del siglo XIX se reformaron las llamadas El Lomo, Arnao, Los Llanos (desaparecida), Castillo, Melenara, Estanque del Conde de la Vega Grande y Narea.

 

En 1846 junto la casilla de Arnao y frente al citado Molino de El Roque, la Heredad ordenó a su propietario, Agustín del Castillo Bethencourt IV Conde de Vega Grande, construir una casilla y cantonera para controlar el agua que entraba a su recién edificada industria harinera.  El resultado fue una bella construcción de diseño historicista de una planta que presenta una cubierta adintelada y una fachada caracterizada por líneas rectas bien definidas. Dispone en su parte central de una puerta de dos hojas en madera, con cuarterones superiores formados por rejas de hierro que permitían la aireación y observación del interior. Todo enmarcado en cantería azul vista. Este material se localiza también en la parte superior a modo de pretil, recorriendo todo el perímetro del edificio y sobresale a lo largo de la estructura a modo de fina moldura, al igual que en las esquinas, colocado de mayor a menor y resaltado sobre la pared.  En el lado derecho de la fachada se conserva el único ejemplo que queda de reloj-medidor que utilizaba un flotador para indicar el nivel del agua. También este artilugio ha sido objeto de agresión en el pasado.

 

Este hecho vandálico ya de por sí reprobable y mísero, deja entrever a nuestro juicio el escaso valor, falta de educación y desconocimiento que una parte de la sociedad tiene ante bienes que son señas de nuestra identidad cultural.

 

De otro lado, pone de relieve una vez más la escasa seguridad, falta de limpieza, adecentamiento y compromiso de conservación de un entorno que pide a gritos una mayor atención por parte del Ayuntamiento de Telde, propietario del Molino El Roque, de los antiguos multicines y parking aledaño.

 

Muy a nuestro pesar acciones como esta de menor o mayor gravedad se repetirán como hemos venido denunciando meses atrás, mostrando por enésima vez la ineficacia y falta de implicación de una institución por velar por la seguridad, la actualización de los catálogos de bienes culturales e inspección de los mismos, así como la conservación y restauración del patrimonio cultural. Se acaba el tiempo de buenas palabras; y comienza el de pasar a los hechos. La ciudadanía pide a gritos a través de colectivos y asociaciones un giro radical. El patrimonio languidece y con él, el revulsivo económico y atractivo turístico que Telde se merece.  

 

Juan Ismael Santana Ramírez es presidente de la Asociación en Defensa del Patrimonio Cultural de Telde ((ADEPATEL).

 

 

 

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