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Martes, 17 de Febrero de 2026

Actualizada Martes, 17 de Febrero de 2026 a las 21:27:37 horas

Ida y vuelta

Nunca hay que volver al 36

Reflexión de Luis León Barreto, periodista y escritor

LUIS LEÓN BARRETO 1 Martes, 17 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Martes, 17 de Febrero de 2026 a las 18:15:04 horas

Si el poeta ya advirtió que una de las dos Españas va a helarte el corazón (Antonio Machado dixit) ahora comprobamos aquella frase que tras la guerra civil era mencionada con bastante alegría: como España es un país ingobernable, como aquí las pasiones se desbordan y es imposible construir pactos, hace falta una dictadura, un gobierno fuerte, un generalísimo que nos conduzca por la bendita senda. Por eso hay que actuar con mano dura para salvar la unidad de la Patria. Ni catalanistas ni nacionalistas vascos, ni masones ni comunistas: aquí hay que ponerse las pilas y obedecer al César. Los fascismos no han muerto, el revanchismo de algunas izquierdas tampoco.

 

Al comprobar los resultados electorales en Extremadura y Aragón, y al adivinar los resultados que vendrán cuando se sigan convocando elecciones regionales o generales, llegamos a la conclusión de que la gobernanza va a ser complicada pues en el electorado hay cansancio paralelo a la crispación, mientras algunos gallitos de pelea ya quieren afilarse las espuelas a ver quién canta más alto. Sobre todo porque las izquierdas están más divididas que nunca y en el corral de la derecha y la ultraderecha las ambiciones se han desbocado, ya que todos quieren quedarse las mejores áreas. El pacto PP-Vox podría resultar tan complicado como el que mantiene a Sánchez con Puigdemont, Bildu, los nacionalistas gallegos, el PNV, Compromís, etcétera. Ya no hay coaliciones que valgan.

 

Para frenar a los inmigrantes, para volver a las esencias nunca hay que copiar a Donald Trump en sus desvaríos y ocurrencias, con la premisa de que América es lo primero y los demás que se vayan. Menos mal que nadie en Europa habla de crear esa policía que asesina a sangre fría, el ICE.

 

Con todo, la fragmentación parlamentaria se ha vuelto extrema, pues ha evolucionado desde un clásico bipartidismo hacia un multipartidismo confuso que dificulta las alianzas. Desde las elecciones de 2015, esta situación ha generado un escenario poco recomendable, dependencia de pactos con múltiples partidos, incluidos formaciones nacionalistas e independentistas. Ya es una cosa habitual contemplar que los presupuestos no se aprueban, y de este modo muchas cosas quedan en el aire.

 

La dificultad para articular mayorías estables provoca una sensación de parálisis, de que la máquina ya no camina, los mensajes no llegan, las sensaciones son malas. La fragmentación ha cambiado el sistema político. La investidura del presidente se hará cada vez más compleja. El uso intensivo de decretos-leyes ha sustituido a menudo al trámite parlamentario ordinario.

 

La fragmentación otorga un peso decisivo a formaciones minoritarias o territoriales, lo que complica la gobernabilidad nacional y genera tensión en la agenda política central. Con todo ello el ambiente se ha ido enrareciendo, y en esas continuamos, con perspectiva de que el panorama va a empeorar. Y negociar consiste en renunciar a algunos principios para lograr el consenso.

 

Respecto a la gestión de los dineros europeos, los expertos advierten que la fragmentación política dificulta el despliegue de los fondos de recuperación económica. Pero lo peor es que se percibe agotamiento y desconfianza. No se resuelven las grandes cuestiones de fondo y se percibe que la dejadez institucional es capaz de incrementar los efectos de las catástrofes: inundaciones, accidentes de trenes, escasez de viviendas, saturación en las listas de espera sanitarias y sobre todo la constatación de que los servicios públicos funcionan peor que antes. Todo ello crea frustración que alimenta a los extremistas. La desinformación se dispara, los bulos corren por las redes sociales, los ciberataques son el pan nuestro de cada día.

 

Lo mejor de la democracia consiste en que por las urnas se establece la alternancia. Tenemos que saber entendernos unos con otros, casi hay un clima pre-bélico pero no volveremos al 36, como insinúan algunos. Dejar atrás la sangre, aprender de la Historia.

 

Luis León Barreto es periodista y escritor.

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