
Hay mentiras que envejecen mal, pero las estadísticas mal usadas caducan todavía antes. En el ecosistema digital local ha vuelto a aparecer la vieja trampa: convertir los hits en accesos de lectores para aparentar una influencia que no existe. Traducido: presentar peticiones técnicas del navegador como si fueran personas de carne y hueso.
Hay por ahí una web, enjaulada en la mentira, que presume públicamente de superar el millón de accesos mensuales. El titular suena imponente… hasta que se mira qué significa realmente ese número. No son visitas, ni usuarios, ni siquiera páginas vistas: son simples solicitudes al servidor. Es decir, ruido informático.
La diferencia entre audiencia y humo
Un hit no es una persona. Un hit es cada archivo que carga una página. Si una noticia contiene:
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1 archivo HTML
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5 imágenes
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2 archivos JavaScript
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1 hoja de estilos
Una sola lectura genera 9 hits. Un lector se convierte mágicamente en nueve “accesos”. Así, el millón de accesos deja de ser un dato periodístico para convertirse en un truco contable.
Los números reales
Cuando se observan las métricas que sí usan anunciantes y agencias —sesiones, usuarios únicos y páginas vistas— la realidad es bastante menos épica:
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Menos de 45.000 visitas mensuales
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Menos de 1.500 sesiones diarias (la mayoría de los días del mes no llega a 800 visitas)
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Menos de 75.000 páginas vistas al mes
Datos muy modestos, tirando a pobres, pero perfectamente legítimos… si no se intentaran disfrazar de macroaudiencia por esta web trilera de la información, a la que Google y Facebook ha penalizado en varias ocasiones por copiar textos y fotos de otros medios sin autorización y sin citar fuentes.
Por qué importa
Google Analytics y cualquier medidor serio ignoran los hits o accesos desde hace años porque no miden público, solo actividad técnica. Confundirlos con lectores no es un matiz técnico: es alterar la percepción de la realidad. Un clic no es una visita. Una visita no es un usuario. Un acceso no es un lector. Y un millón de solicitudes al servidor no convierte a nadie en líder informativo.
El problema no es tener poca audiencia. El problema es intentar aparentar la que no se tiene. Basta con ver el número de audiciones de sus podcast (media inferior a 25) o las visualizaciones de sus videos, la mayoría entrevistas pactadas y pagadas (con una media infeior a 75) para saber que su impacto social es ínfimo e insignificante aunque ellos se crean el centro de universo mediático del mundo mundial, sin importarles caer en el ridículo más espantoso
En el periodismo local la credibilidad vale más que cualquier gráfica inflada. Porque al final los números pueden maquillarse, pero la confianza no: o entra por el navegador… o no entra.
Pedro Regalado.



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