
La floración de los almendros vuelve a regalar una de las postales más bellas del invierno en el interior de Gran Canaria. Los caminos y laderas situados entre los barrios cumbreros de La Breña y Cazadores (Telde) y Ayacata (San Bartolomé de Tirajana) se han transformado en un mosaico de tonos blancos y rosados que anuncian el final del frío y el inicio del ciclo agrícola tradicional en la cumbre insular.
Los árboles, cargados de flores, dibujan un paisaje efímero que cada año atrae a senderistas, fotógrafos y amantes de la naturaleza. El contraste entre los almendros en flor, la tierra oscura y el cielo limpio de estos días realza la singularidad de una zona donde el tiempo parece detenerse y donde la floración se convierte en un auténtico espectáculo natural.
Las imágenes captadas por el reportero gráfico Antonio Alí, colaborador de TELDEACTUALIDAD, reflejan con precisión la serenidad y la fuerza visual de este momento. Detalles de ramas cubiertas de flores, alineaciones de almendros y vistas abiertas de la cumbre muestran la riqueza paisajística de un territorio que conserva intacta su identidad rural.
La flor del almendro, además de su valor estético, mantiene un fuerte arraigo cultural y etnográfico en Gran Canaria, ligada históricamente a las labores del campo y a las celebraciones populares. Durante apenas unas semanas, estos parajes se convierten en un símbolo vivo de la relación entre naturaleza y tradición, recordando la importancia de preservar y respetar el paisaje de la isla.
Galería de fotos de la floración de los almendros en la cumbre de Telde









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