
Raúl García Brink, consejero de Medio Ambiente, Energía y Clima del Cabildo de Gran Canaria, hace balance de un año intenso en lo ambiental y lo energético. 2025 ha estado marcado por un incremento notable de la actividad de la consejería con respecto a la conservación de nuestros espacios naturales, a la apuesta por la prevención de incendios, el despliegue del autoconsumo y las comunidades energéticas, así como una gestión cada vez más exigente del territorio. En esta entrevista, analiza los principales hitos del año y detalla el impacto de estas políticas en municipios como Telde.
Consejero, el Cabildo de Gran Canaria ha presentado recientemente el balance de gestión ambiental de 2025. ¿Qué radiografía general dibujan los datos?
La primera idea es clara: Gran Canaria es hoy una isla mucho más activa desde el punto de vista ambiental, y eso exige más gestión pública. En 2025 hemos aumentado un 14% los registros ambientales y más de un 20% las autorizaciones respecto a 2024. Eso significa más actividad económica, social y recreativa en el territorio, pero también más planificación, más control y más responsabilidad pública para que esa actividad sea compatible con la conservación. Por ejemplo, hemos pasado de unos 140.000 usuarios de zonas de acampada en 2024 a más de 244.000 en 2025, Esto refleja una ciudadanía cada vez más conectada con la naturaleza, pero también implica reforzar la gestión, el mantenimiento y la vigilancia para evitar impactos negativos. En municipios como Telde, muy vinculados a espacios naturales y barrancos, esta gestión ordenada es muy importante.
En los últimos meses hemos visto en redes sociales muchas denuncias ciudadanas sobre el mal uso de algunos espacios naturales, como, por ejemplo, las Dunas de Maspalomas, ¿qué medidas se han implementado con respecto a esta situación?
En ese tema que me nombras he realizado un esfuerzo personal porque me preocupan mucho nuestros espacios naturales. Hemos intentado dirigir un trabajo con múltiple orientación, con refuerzos de vigilancia nunca vistos, con operativos coordinados entre el Cabildo, la Guardia Civil (SEPRONA), la Policía canaria y la Policía Local, que han dado de sí numerosas sanciones a turistas y locales (en general se han puesto 120 sanciones a extranjeros que por primera vez se están cobrando). También se está implementando la delimitación de senderos y caminos (alrededor de 8 km) dentro de la Reserva Natural para que los visitantes circulen solo por las zonas autorizadas e informadores en el paseo, señalización y cartelería informativa. Por último y no menos importante, se ha desarrollado el proyecto “Masdunas” y otros proyectos europeos, que ha logrado mejorar muchísimo el entorno, recuperando el 85 % de la superficie degradada del frente dunar más expuesto al cambio climático y la presión turística. Es normal que haya gente que se asuste al ver ciertos videos en las redes sociales de un espacio tan emblemático para todos y todas como las Dunas, pero le podemos asegurar a todos los grancanarios que su situación ha mejorado muchísimo y que no descansamos ni un minuto para que se siga avanzando en su conservación.
En materia de biodiversidad, ¿cuáles han sido las prioridades del año?
Hemos intensificado la lucha contra las especies exóticas invasoras, con más de 1.300 capturas de culebras y un aumento significativo de actuaciones sobre flora invasora, como por ejemplo las limpiezas en el Barranco de Telde. Hemos hecho un esfuerzo con las especies emblemáticas como la pardela, donde los datos son positivos: más de mil ejemplares recuperados en 2025. Además, en Telde, pude disfrutar de una actividad de senderismo junto al Colectivo Turcón-Ecologistas en Acción por los Volcanes de Rosiana y me comprometí en trabajar para declararlo Espacio Natural Protegido y ya hemos tenido una reunión con el Gobierno de Canarias con ese objetivo.
Y con respecto a la prevención de incendios, entendemos que vuelve a ocupar un lugar central en la política forestal del Cabildo, ¿Es así?
Absolutamente. Nuestra apuesta es clara: los incendios se apagan durante todo el año. En 2025 no hemos tenido ningún gran incendio forestal. El 96% de las incidencias fueron conatos y los tiempos de respuesta han sido muy rápidos. Además, hemos reforzado programas estructurales como Gran Canaria Mosaico, duplicando su presupuesto hasta los 2,5 millones de euros anuales y remunerando, por cuarto año consecutivo, a los pastores que contribuyen a la prevención. Es una política ambiental, pero también social y territorial para Gran Canaria.
Pasemos a la energía. ¿Ha sido el año 2025 un punto de inflexión?
Lo es. El Cabildo cuenta ya con 22 instalaciones fotovoltaicas propias en funcionamiento, que generan unos 7 GWh al año, ahorran 1,45 millones de euros y evitan más de 4.200 toneladas de CO₂. Pero lo más importante es la cartera de proyectos: más de 20 MW gestionados entre instalaciones en ejecución, licitación o proyecto, en concreto se inicia en breve la ejecución de marquesina fotovoltaica en la Garita. El salto de gestión que dimos en 2025 es el que se va a notar claramente a partir de ahora.
¿Y cómo se traduce eso en el día a día de la ciudadanía?
En varios frentes. Gran Canaria lidera el autoconsumo en baja tensión en Canarias, con el 38% del total del archipiélago. Además, mantenemos una línea estable de subvenciones a viviendas, empresas y movilidad sostenible. Y hemos consolidado la red insular de recarga, con 67 estaciones operativas, como por ejemplo las últimas ejecutadas en La Garita (espacio para 8 vehículos), Hoya Pozuelo y el Parque Empresarial de Melenara. Por cierto, estos avances se empiezan a notar porque es la ciudad de Telde la que más coches eléctricos ha comprado en 2025 después de Las Palmas de GC.
Precisamente, ¿las comunidades energéticas han ganado protagonismo?
Hemos pasado de experiencias piloto a una política insular. En 2025 hay 18 comunidades creadas y varias ya en ejecución, con más de 2.300 KW de potencia instalada. En Telde, la comunidad energética industrial de Jinámar, cuyas obras ya están finalizadas, es un buen ejemplo de cómo la transición energética puede reforzar la competitividad económica y reducir el coste de la factura de la luz para la ciudadanía de la zona.
En residuos, el balance parece que también muestra cambios relevantes.
Sí. Cada vez profundizamos más en la economía circular. He tenido la oportunidad de visitar a distintas empresas que se dedican al reciclaje en el Goro y Salinetas, y me atrevería a decir que Telde es el corazón empresarial de la economía circular y del reciclaje de Gran Canaria. Además, un dato muy significativo es la retirada de amianto: en 2025 se han retirado más de 600.000 kilos, más del triple que el año anterior. Esto tiene un impacto directo en la salud pública y en barrios de muchos municipios, incluido Telde.
Para cerrar, ¿qué mensaje le trasladaría a la ciudadanía de Telde?
Que la transición ecológica no es algo abstracto, no es un discurso. Está en los senderos restaurados, en las actuaciones de restauración ambiental en Tufia, en la prevención de incendios, en una factura eléctrica más baja gracias al autoconsumo, en la comunidad energética en Jinámar, o en la retirada de amianto de las viviendas. En municipios como Telde, con una enorme diversidad social y territorial, estas políticas tienen un impacto real. Nuestro reto es seguir profundizando en ellas con rigor, trabajo, compromiso público y con la colaboración con el actual gobierno municipal que nos ha facilitado mucho el trabajo en todos estos proyectos, ya que algunos de ellos estaban atascados. Podemos hacer entre todos a Gran Canaria líder en sostenibilidad. Debe ser uno de nuestros objetivos colectivos.









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