Agradecimiento y reconocimiento de un jesuita a Segundo Díaz
Acabo de enterarme de su fallecimiento. Creo que lo mínimo que debo hacer es poner por escrito lo mucho e intenso que siento en estos momentos de agradecimiento a él. De hecho, estas navidades, en mi habitual viaje navideño a mi tierra canaria, fui a verlo a la residencia sacerdotal. Era una lógica y natural consecuencia y expresión de la amistad y la positiva valoración mutua que siempre nos tuvimos.
Pero quiero limitarme en este escrito a un aspecto de su rica trayectoria que quizás no sea tan públicamente conocido o dado a conocer: su amistad y la estrecha colaboración mutua entre él y los jesuitas. Me refiero al menos a dos hechos: 1) fue el responsable de los seminaristas canarios en la época que los seminaristas estudiaron en la Facultad de Teología de Granada en los años 70 del pasado siglo. Lo estoy “viendo” en mi mente en las no pocas conversaciones que tuvimos en los pisos donde se alojaban los seminaristas canarios en al Paseo de Cartuja. El entendimiento fue excelente entre él y nosotros. Lógico porque, entre otra cosas, Segundo fue siempre un “hombre puente” no solo entre los jesuitas y la diócesis sino en otras muchas situaciones y coyunturas 2) Posteriormente (a partir de 1976) cuando un grupo de jesuitas creamos una comunidad estable en la Isleta y nos ofrecimos a la diócesis para los trabajos pastorales que allí nos encomendaran, Segundo fue siempre un amigo cercano con todos nosotros. Un magnifico interlocutor que hizo aún más positiva aquella preciosa colaboración que duró 26 años y por la que pasamos muchos jesuitas, no pocos ya fallecidos (Fernando Motas, Luis Espina, Jaime LLinares, Luis Aparicio, Juan Luis Veza, Lucas López, Ángel Martin. Juan Pablo Rodríguez, Emilio Cuevas, Antonio Viana etc. ) . No recuerdo si Segundo era aún rector del seminario cuando mandaron varios seminaristas a colaborar pastoralmente con nosotros los fines de semana (Jorge Hernández Duarte, Cristóbal Déniz etc) pero estoy seguro que su opinión favorable a dicha colaboración influyó en que se diera.
Que menos, querido Segundo, que darte públicamente las gracias por tu talante y tu papel de facilitador y actor principal de una de las épocas de más directa, intensa y positiva colaboración entre la Compañía de Jesús y la Diócesis de Canarias tanto en la pastoral directa en la diócesis como en la formación teológica de los seminaristas. Otros muchos artículos se podrían escribir sobre tu aportación en otros variados terrenos teológicos, pastorales y culturales (acompañamiento personal, reflexión teológica, puente con la cultura contemporánea…). Lo que he descrito es una mínima parte de tu enorme colaboración a una Iglesia dialogante y a una sociedad justa y reflexiva. Pero es la parte que más me corresponde a mí, como jesuita, agradecerte públicamente



























Francisco Sancho Soriano | Viernes, 06 de Febrero de 2026 a las 15:18:32 horas
Amigo Esteban:
No sé si me recordarás, pero fuimos compañeros durante algunos años.
Te felicito por tus reflexiones y te envío un fuerte abrazo.
Paco Sancho
Accede para votar (0) (0) Accede para responder