
Con repudia hacia quienes aprueban leyes y resoluciones desde el Gobierno para luego incumplirlas.
Con repudia hacia quienes siguen permitiendo que el suelo y el agua canarios sigan siendo potestad y privilegio de unos pocos.
Con repudia hacia los irresponsables que regalan las costas canarias, las aguas marinas y su biodiversidad a empresas contaminantes.
¿Alguien está tan ciego para no ver las continuas estelas de grasa que salen en dirección a la costa en todas y cada una de las granjas acuícolas presentes en la isla?
Observen las fotos adjuntas, o mejor aún, acérquese hoy mismo a las playas afectadas y miren en dirección a las jaulas. Observarán el largo rastro de residuos que deja la grasa, aceites y otros componentes, sin dificultad alguna.
¿Cómo puede ser que haya rrepresentantes públicos que lo niegan una y otra vez?
¿Cómo se puede tolerar que mientan descaradamente, utilizando los medios de información para engañar a la ciudadanía, con nuestro dinero?
Causa estupor observar estos hechos. Estupor e indignación. La impunidad tanto de las empresas privadas como de los representantes públicos es tal que nada sucederá aunque haya que lamentar víctimas.
Hoy, miércoles, día cuatro de febrero me encuentro con una imagen que se está tornando, aunque parezca demencial, en una realidad cotidiana.
Surgen nuevas alarmas de los vecinos de Taliarte, Salinetas y Melenara sobre la presencia de manchas de grasa sobre las aguas marinas, cerca de la costa. Se realizan nuevos vuelos de drones del servicio UNIDRON de la policía local. Sus fotos confirman las denuncias vecinales. Al parecer, el Consistorio, el único servicio público que no se doblega a un clientelismo manifiesto.
Nueva denuncia del Ayuntamiento, solicitando la intervención de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias. ¡Otra vez pende sobre la cabeza de los ciudadanos teldenses y los vecinos un nuevo cierre de palyas!
¡Intolerable!
Aparecen nuevos artículos en la prensa local y on line señalando este nuevo episodio de contaminación por grasas en superficie y rastros en la arena de la playa y la barranquera de Salinetas.
Lamentablemente coincide este episodio con las declaraciones de un sordo y ciego representante del Cabildo Insular que repite como un mantra que la contaminación ha sido un hecho puntual y aislado, olvidándose de la realidad que él desconoce porque jamás apareció por la zona de litoral afectada, ni antes ni ahora. ¡Desconoce al parecer que llevamos más de veinticinco años los vecinos soportando este tipo de contaminación -justo desde que se instalaron las malditas jaulas-, en diferentes períodos del año!
Y llevan más de veinticinco años las instituciones haciendo oídos sordos a las personas afectadas, ampliando las zonas de explotación acuícola, actuando en contra de quienes los colocaron en unos sillones inmerecidos.
Pero volvamos al principio, porque esto es de Juzgado de Guardia.
Aporto hechos, documentación pública. Deseo que los lectores tecleen en su ordenador dos palabras y busquen en Google: Proac Canarias. Vayan luego al documento del 11 de julio de 2018, aparece bajo el título: “Aprobación del Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura de Canarias”.
Justo en esta fecha comenzó la ruina del litoral de Gran Canaria con la acuicultura. Y esto no ha hecho más que comenzar.
Sigan leyendo y tiren del hilo hasta la última ordenación detallada del ZIA-GC-9. Es el más reciente. Con esta salvajada hipotecarán el litoral virgen de los municipios de la Aldea de San Nicolás y Artenara, en la franja que va desde la Baja de Cabrera a Piedra de la Fuente.
La autorización abre las puertas a la producción de diez millones de kilos de pescado con todo lo que supone de residuos, detritus y muerte del océano en la franja donde estas jaulas se instalan.
Para los más profanos en cartografía insular, se lo explicaré con otras palabras: Se trata de arruinar una de las zonas de litoral y acantilados más conservadas de la costa grancanaria, todo el Andén Verde. Desde el roque del Herrero hasta la Punta de Las Arenas. Hipotecar para siempre uno de los paisajes más emblemáticos de la isla de Gran Canaria: la cola de dragón. La joya paisajística que desde Agaete se nos mostraba con los riscos en fuga permanente, degradándose en altura hasta la Punta de la Aldea. Se trata de arruinar la franja de litoral que se encuentra más cerca de Tenerife, sin contaminación alguna marina, donde especies marinas que deseo silenciar, viven aún. Significa asesinar el océano.
¡Sólo pensar en que alguien propuso esta idea y a otro alguien se le ocurrió analizarla, es constatar que la isla y el gobierno regional está llevada por una manada de incompetentes, ignorantes y vendepatrias!
Otro ejemplo de cómo estamos agitando la caja de Pandora, de cómo podemos arruinar la industria turística isleña de un plumazo. Para ello copio textualmente, extraído del B.O.C. 109 del 4 de junio de 2025, referente a la Z.I.A. GC-7:
“La costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana, localizada frente a la ZIA-GC-7 se situa en el sector sureste de la isla de Gran Canaria. La ZIA se localiza frente a los núcleos turísticos de Bahía Feliz y Playa del Águila. Se trata de un tramo litoral que presenta una costa generalmente baja, sin acantilados de gran envergadura y caracterizado por la presencia de playas: playa del Tarajalillo, Bahía Feliz, Playa del Cardón, Playa de Corral de Espino…”
Si uno consulta la cartografía pública, a estas playas se le unen la playa del Águila, la playa de San Agustín, La playa de Las Burras -todas se encuentran a menos de un kilómetros de la zona de cría de 7 millones de kilos de peces, así que calculen ustedes el tonelaje de residuos y excrementos diarios que producen-. Pues bien, cualquier fallo en el sistema acuícola -ya ha sucedido en la ZIA-4 de Salientas, en Telde, a finales del pasado año y sus efectos contaminantes obligaron al cierre de una decena de playas y la contaminación llegó a Agaete-, arruinaría sin remedio no sólo la imagen internacional sino todo el sector turístico de la isla en cuestión de semanas. ¡Incomprensiblemente, nadie pone el gripo en el cielo!
En el B.O.C. nº 61 del 24 de marzo de 2021 se hace efectiva la Orden del 10 de marzo de 2021 en que se aprueba la ZIA-GC-4, la que afecta a las playas de Salinetas y Melenara.
En esta Orden se explicita como las ZIA-2, ZIA-3, ZIA-4 y ZIA-5 ocupan la practica totalidad de la costa de los municipios de Telde, Ingenio Y Aguimes, es decir, el territorio comprendido entre las Bajas de Telde -desembocadura del barranco Real de Telde- y la Punta de la Sal -playa del Cabrón, Arinaga-. En Telde queda afectada toda la costa urbanizada, la de Ingenio también y la costa de Agüimes de igual modo. ¡Es decir, con la aprobación de estas Zonas de Interés Acuícola consiguen arruinar a la población local, condenándola a sobrevivir con playas contaminadas, regalando el mar y la costa grancanaria a intereses ajenos, la mayoría fondos de inversión que nada revierten en Canarias y sus habitantes! No tengo duda alguna de que ésta fue siempre la forma de actuar del colonialismo y ante esta locura, se ratifica Canarias como territorio colonial. No importa que los esbirros que aprueban estas leyes hayan nacido en Canarias, ante esta aberración manifiesta, justifican encontrarse al servicio de intereses ajenos, no hay otra justificación.
Y termino con la mayor de las indignaciones. Para ello les animo a armarse de paciencia -es largo el documento y denso su contenido-, y consultar el “Documento de Ordenación. Tomo I. Memoria de Ordenación- Plan regional de ordenación de la Acuicultura de Canarias (PROAC)”. En Google, consulta libre.
En este interminable documento iremos a su Título Segundo: “Ordenación Marina de la Acuicultura”. Buscamos su Apartado 10: “Zonificación de la acuicultura”. Llevamos la vista al punto 10.2: “Clasificación de las zonas para el desarrollo de la acuicultura”. Una vez ahí nos queda leer el subapartado 10.2.4: “Zonas Prohibidas (Z.P.)”
Me costó encontrar información sobre las ZPA (Zonas de Prohibición Acuícola) Una vez realicé la lectura de como se describen, entendí el porqué:
“Zonas Prohibidas (Z.P.): son zonas localizadas en tramos con o sin potencialidad para la acuicultura derivadas del diagnóstico; las comunidades marinas prohibidas definidas en esta alternativa; los sustrastos rocosos; las zonas que se encuentran a una distancia inferior a los 100 metros de las praderas de fanerógamas marinas; las servidumbres de protección de las instalaciones militares informadas desfavorablemente por el Ministerio de Defensa; Aquellas zonas que se enduentran a una distancia inferior a los 1.000 metros de zona portuaria y de los núcleos residenciales, turisticos-residenciales y turíscios.
Observen las fotos desde el muelle de la CINSA. Las jaulas están a menos de 300 metros, en zona prohibida hay núcleos residenciales, residenciales-turísticos y puerto-, y sin embargo, la empresa que las explota, hoy sigue alimentando peces, limpiando jaulas y aumentando su número. Siguen, porque nada ha cambiado, contaminando las playas.
¿Qué sucede, máximos responsables de la Dirección General de Costas? ¿Dónde están las sanciones económicas que habría que haber tramitado desde la aprobación de la Resolución donde se recogían estas zonas prohibidas, dónde la orden de desmantelamiento y traslado inmediato?
Me pregunto qué figuras penales contemplan la inacción, la connivencia con la ilegalidad manifiesta sobre los responsables. Animo a los juristas informen a quienes somos incapaces de guardar silencio ante tamaña tropelía.
¿Qué responsabilidad penal hay para quienes son incapaces de aplicar las Resoluciones y Órdenes que ellos mismos aprueban?
Mientras, la ciudadanía y los usuarios de la playa -al parecer, daños colaterales sin mayor importancia- siguen abandonados a su suerte.
José Manuel Espiño Meilán es miembro del Colectivo Turcón--Ecologistas en Acción, activista en la Plataforma por la Defensa del litoral canario, vecino del litoral arruinado y contaminado. Divulgador y defensor de la vida a través de la docencia, la ecología, el senderismo, la escritura y el compromiso.









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