
Es un cubano que fue profesor de literatura latinoamericana en la universidad de Oslo, y actualmente reside en Gran Canaria, donde ha presentado en estos días su libro Versos del alma (Mercurio), una poesía cercana y vivencial, un álbum de recuerdos donde habla de sus melancolías, sus soledades y alegrías. En su vida en Cuba se tituló como profesor de inglés. Desgraciadamente, al poco tiempo las autoridades eliminaron el inglés de los planes de estudio y lo sustituyeron por el ruso, con lo cual perdió el trabajo. Los disparates abundan en la Perla del Caribe. Por una casualidad, se encontró con un amigo que trabajaba en la empresa Playas del Este y le ofreció ser jefe de relaciones públicas, un trabajo en el que tenía acceso a cosas que muchos cubanos no podían disfrutar.
Su vida tiene muchas puertas de entrada y salida. Se hizo animador turístico y mantuvo los dos trabajos, aunque solo cobraba por uno. Se convocó un festival del bolero y lo escogieron para hacer la animación con una importante actriz: Diana Rosa Suárez. Ese fue su salto profesional, pues casualmente el director del Cabaret Tropicana estaba entre el público y lo capta. Pero la empresa en la que trabajaba no autoriza su marcha, hasta que interviene el ministro de Turismo y obtiene esa ocupación en el importante Tropicana, toda una leyenda en el país.
En 1997 conoció a una noruega que se convirtió en su esposa durante once años. Noruega fue otra historia, dice Lázaro. Al llegar se dio a la tarea de convalidar sus estudios y a los seis meses llegó el reconocimiento, aunque nunca pudo trabajar de profesor de inglés allí, quizá un cubano hablando inglés era algo demasiado exótico. Pero poco a poco el español comenzó a ser valorado, y obtiene una licenciatura, con posterior doctorado, en estudios hispánicos y latinoamericanos, con lo que se hizo profesor de bachillerato. Al mismo tiempo estudiaba en el Instituto superior de Nuevas tecnologías para la enseñanza. Se graduó en 2011 y compartía su trabajo entre el bachillerato y conferencias sobre literatura latinoamericana en la universidad de Oslo, y en ocasiones en la de Bergen. Tanto en el bachillerato como en la universidad crecía el interés por el español, que ahora es una asignatura en el currículo de estudios. Obtuvo la nacionalidad, aprendió el noruego y, como cualquier nórdico, vino en busca del sol subtropical.
Lázaro dice esto: Me he refugiado en la literatura y he trabajado en dos libros: un homenaje al gran poeta Manuel Díaz Martínez y este poemario. La poesía tiene para mí un valor muy especial desde los 16 años, cuando comencé a estudiar literatura española. La generación del 98 me abrió los ojos a un nuevo mundo y comencé a escribir poemas, solo para mí. Esos textos fueron pasto de las polillas en un viejo armario de La Habana. Con respecto a Versos del alma, algunos de los textos los compartí con mi gran amigo Díaz Martínez en su casa frente al mar, así que también es un homenaje a su memoria. El libro es un canto a mis recuerdos, y lo que más valoro de la poesía es su capacidad para decir tanto con tan poco. Considero a los poetas como los pintores de las letras. Hay pintores que pintan poesía y hay poetas que describen con palabras lo que ven en un cuadro.
Su poesía es directa: “Necesito una de esas noches / donde el amor florece / sin miramientos, / sin espacios. / Necesito amor, / una de esas noches.”
Es un lector insaciable, no solo lee poesía sino también relatos, novelas y ensayos. Le han publicado en antologías, en relatos, haikús, microrrelatos, en concursos realizados por Diversidad Literaria. Y se propone seguir haciendo traducciones para los museos y centros turísticos.
Luis León Barreto es periodista y escritor.



























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