No es noticia reciente, no; pero el dolor y la pena por su muerte continúa. Dimitri era todo un ejemplo para muchos. Desde el trozo más lejano de la ibérica piel de toro, hasta nosotros mismos en Canarias, rabo de ese cuero. Aunque peor son los cuernos que figuran en Las Vascongadas y Cataluña…
Murió Dimitri, ¡sí! Ha muerto un sinnúmero de veces. Y continuará una y otra vez cayendo en la trinchera de su guerra, aunque sin que lo olvidemos. Porque no zanja, sólo es trinchera de una batalla. La que toca ahora mismo y continúan las muertes….
¡Ahhh! vaya, cometí un error...Concretamente una errata. Disculpen su paseo por este texto.
La intención, la mía, es hablarles del verbo dimitir que algunos no quieren hacer intención suya conjugarlo. Al final la democracia pierde musculatura y convierte a Dimitri – dimitir en la esencia verbal de su fracaso. En su agónico transcurrir por nuestras vidas.
Aquí, en España, nadie dimite, nadie es responsable, todo fue azar o ¡qué le vamos a hacer!
Ríos que llevan aguas caudalosas y durante su viaje al mar, siegan vidas humanas. También por otras vías, ¡las del tren!, viajeros que perecen por obras defectuosas o no realizadas.
Mascarillas de las más carillas, con dinero a fondo perdido que sin embargo ahorraron en las infraestructuras hidráulicas y ferroviarias. Y nunca sabremos el total de las vidas perdidas apuntadas en la cuenta del covid, pero realmente víctimas de un mal o nulo atendimiento a tiempo.
Y otra lista que no acaba, la de personas fallecidas por mal atendimiento de sus necesidades vitales. Las cuales han sido víctimas de tal o cual desvío dinerario, cuando no directamente robo, saqueo por malas decisiones que rompen las costuras de los trajes económicos europeo, estatal, autonómico, insular o local. Que tal es el vestuario con que nos visten y desvisten en nuestro día a día.
Modistos del desfile de la mala o nula gestión (¡ellos sólo conocen de di-gestión!), suben al escenario de la administración sea ejecutiva como legislativa. Lo hacen por las pasarelas de todos y cada uno de los partidos, muy partidos, políticos. Y que hoy son agencias de colocación, algunas de trabajo temporal y otras necesitadas de varios almanaques para contabilizar la permanencia en la poltrona. Ilustres con varios lustros…exhibiendo pulseras telemáticas…
¡La mala soldadura en las vías férreas se contrapone a la férrea soldadura con que fijan su cuerpo y orgullo al sillón sine die!
Ni siquiera los obligados a elegir subordinados adecuados, exigirles responsabilidades o vigilarlos en el ejercicio de su trabajo hicieron algo por Dimitri.
Y es que con el pobre Dimitri-dimitir bajaron a la fosa sus hermanas doña Ética y doña Moral. ¡DEP! Quedando como deuda, su viuda doña Mediocridad.
Los mediocres hoy en día
florecen por todas partes
y muestran con alegría
su ignorancia y malas artes
Nota.- Denominan metátesis o transposición; cuando dentro de una palabra cambiamos una letra de lugar. En este caso lo hice con la r de dimitir….
Fernando A. Ojeda Pérez es ingeniero industrial y vecino de Telde.









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