
Las vecinas y los vecinos de Ojos de Garza asistimos, una vez más, a un nuevo cierre de playas del litoral de Telde por un episodio de contaminación marina. En esta ocasión, las playas de Salinetas y Melenara han sido cerradas al baño por recomendación expresa del Servicio Canario de la Salud, tras detectarse manchas de materia grasa en la superficie del mar, de consistencia grasa y con olor a pescado, en forma de espuma y aceite flotante, localizadas entre las jaulas de cría de lubina situadas en las zonas de baño de Salinetas y Melenara y el
muelle de Taliarte, favorecidas por las condiciones de viento de sur a norte, según recogen las actas oficiales de inspección sanitaria del 28 de enero de 2026.
Desde nuestro barrio, esta noticia no se percibe como un hecho aislado. La experiencia de los últimos meses nos demuestra que cuando se producen cierres en playas cercanas, Ojos de Garza vuelve a situarse en una posición de riesgo. Las corrientes marinas y las condiciones meteorológicas no entienden de fronteras entre playas, y los efectos de la contaminación pueden desplazarse de un punto a otro del litoral en muy poco tiempo.
Valoramos que el Ayuntamiento de Telde haya actuado siguiendo las recomendaciones sanitarias y priorizando la protección de la salud pública. Es una medida necesaria y responsable. Sin embargo, lo que genera preocupación entre la ciudadanía es la reiteración de estos episodios, siempre vinculados a la presencia de contaminación orgánica en el mar, sin que hasta el momento exista una explicación clara y definitiva sobre su origen ni sobre las soluciones estructurales que eviten que se repitan. También hemos sabido que los técnicos de Pesca visitaron las granjas marinas de engorde de lubinas situadas en la costa de Melenara para elaborar un nuevo acta de inspección de estas instalaciones, parece ser que todavía en fase de elaboración, si bien en la inspección a las jaulas previa, los técnicos de Pesca no encontraron ninguna anomalía en su normal funcionamiento, ni en las cifras de mortandad de peces. Parece que no se encontró nada fuera de lo común, pero lo cierto es que los problemas continúan amenazado el normal día a día de nuestro hábitat costero y que se instaura ya una sensación de alarma constante en nuestra gente.
Cada cierre de una playa tiene un impacto que va más allá de la prohibición del baño. Afecta a la confianza de quienes hacen uso del litoral, a la actividad económica del entorno y a la relación cotidiana que los barrios costeros mantenemos con el mar. En Ojos de Garza, la playa no es solo un espacio de ocio, sino un elemento central de la vida vecinal y de la identidad del barrio.
Por ello, como vecino, como ciudadano y como parte del colectivo AV Playgarza considero imprescindible avanzar hacia una mayor transparencia informativa, una investigación exhaustiva de las causas y una coordinación real entre las administraciones competentes. Cerrar y reabrir playas no puede convertirse en la única respuesta ante un problema que se repite en el tiempo.
Las vecinas y los vecinos de Ojos de Garza, como el conjunto de la ciudadanía de Telde, merecemos un litoral seguro, saludable y gestionado con previsión. Seguiremos con atención colaborando de forma constructiva, pero también reclamando soluciones duraderas que protejan tanto la salud pública como el futuro de nuestras playas.
Juan Marcos Pérez Ramírez es presidente del colectivo vecinal Playgarza (Telde).









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