El Día Internacional de la Educación nos invita, cada 24 de enero, a detenernos y reflexionar. Este 2026, Naciones Unidas y la Unesco han puesto el foco en un mensaje claro y contundente: la participación de la juventud en la toma de decisiones educativas no es una concesión; es una condición indispensable para construir sistemas educativos inclusivos, democráticos y adaptados a la realidad social de nuestro tiempo.
La normativa educativa canaria, adaptada a la estatal, recoge estos principios para nuestra comunidad, principios que se tornan aún más necesarios, debido a los desafíos estructurales vinculados a la insularidad y a las brechas territoriales. Para afrontarlos no bastan las palabras: se requieren recursos y compromisos claros. La Ley Canaria de Educación establece un mínimo del 5 % del PIB de financiación educativa que no puede ser incumplido. Garantizar ese umbral no es un lujo, sino una obligación legal y política hacia nuestros y nuestras estudiantes, nuestras familias y nuestros equipos docentes.
Invertir en educación es invertir en justicia social, en igualdad de oportunidades y en convivencia pacífica. Es reconocer que la juventud de Canarias tiene tanto derecho como cualquier otra a participar activamente en la cocreación de una educación de calidad, inclusiva y relevante para su presente y su futuro. Es cumplir con la ley y con nuestra propia vocación democrática, porque aún queda mucho por hacer.
La educación no es un acto pasivo de recepción, sino un proceso activo de construcción colectiva, como así lo establece el artículo 27 de la Constitución Española y las sucesivas leyes que desarrollan este derecho. La juventud —los y las estudiantes y jóvenes de nuestras islas y del mundo— son el presente y el futuro y, por tanto, agentes necesarios de cambio, innovación y transformación social.
La historia educativa de España demuestra que los avances más significativos han llegado cuando la educación se ha situado en el centro del proyecto democrático. Desde la LODE hasta la LOGSE, la LOE o la actual LOMLOE, las leyes impulsadas por gobiernos socialistas han ampliado derechos, fortalecido la educación pública y profundizado en la igualdad de oportunidades. No es casualidad: detrás de cada una de estas normas hay una visión política que entiende la educación como pilar de la democracia, la cohesión y la paz social.
Este 24 de enero, día que la comunidad internacional dedica a la educación y que pone a la juventud en el centro de la escena educativa, hacemos un llamamiento firme: Canarias debe comprometerse con los recursos que la Ley Canaria de Educación exige. Solo así garantizaremos un sistema educativo que escuche, incluya y empodere a la juventud; solo así construiremos una sociedad más justa. El nuevo sistema de financiación autonómica presentado por el Gobierno de España, con más de 1.000 millones de euros adicionales cada año para el Archipiélago, nos ofrece una nueva oportunidad para cumplir lo mandatado por la ley y desarrollar con garantías todos sus principios básicos.
¿Antepondrá el actual Gobierno de Canarias los intereses partidistas a los derechos de la juventud canaria? La pregunta no es técnica, sino política. De elegir la primera opción, perderían nuestros niños y niñas, nuestra juventud y, en definitiva, perdería Canarias.
Escuchar a la juventud no es una opción. Es una responsabilidad democrática.
María Esther Suárez Marrero es secretaria de Educación de la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE Canarias y concejala del Ayuntamiento de Arucas.




























javierbumo@hotmail.com | Jueves, 05 de Febrero de 2026 a las 09:41:59 horas
Estimada María Esther, comenzaré por el final: "Escuchar a la juventud no es una poción. Es una responsabilidad 'social' y democrática". En lo que estoy de acuerdo contigo. Mi mujer, Ana María, fue maestra (unos 38 años) y mi hermana Lourdes también, con los mismos años de 'ejercicio profesional'. Tengo donde sonsacar todos los 'entresijos' que esa profesión encierra. Por descontado, la juventud juega un papel preponderante en todo este entramado cuando se habla de 'educación'. Los tiempos que corren son más 'convulsos' que los de antaño: ahora con la 'inclusión', con esos 'dogmas' que pretende imponer el gobierno de turno, nos hace cada vez más difíciles nuestros objetivos que, de toda la vida ha sido la 'creación' de una Ley de Educación que abarque todos aquellos aspectos, con sus 'flecos' sueltos y demás, que debe contener el 'proyecto educativo'. Que no tengamos que andar cambiando, cada dos por tres, el contenido de dicha ley de educación, donde los jóvenes juegan un papel muy importante, pues ellos son los que van a 'sufrir' los asuntos que no se planteen desde la solidaridad y la generosidad en hacer que se aprueben los conceptos primarios y seguir ascendiendo según se va pasando de un curso a otro pero siempre con la 'tranquilidad' que el sistema educativo está muy bien 'cimentado'. Un saludo, Javier Burón.
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