El PP solo se ha contenido durante un día antes de empezar a ametrallar al Gobierno de España por el funesto accidente ferroviario que ha costado la vida a cuarenta y cinco personas.
Al principio la gente creía que el partido se había civilizado y que no iba a volver a utilizar los muertos como arma política arrojadiza. Qué equivocados estábamos. A las 24 horas ha comenzado su ofensiva para no quedarse detrás de la ultraderecha española, a la que cada vez imita más.
Seguramente la contención primera podría deberse a que las dos tragedias ferroviarias más graves ocurridas en España durante este siglo se produjeron cuando el PP estaba en el gobierno: la primera con Aznar y la segunda con M. Rajoy.
La oposición ha vuelto a las andadas y se ha lanzado contra los muertos como buitres carroñeros. El único que ha mantenido cierta elegancia y cordura es el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla. En las antípodas de Isabel Díaz Ayuso, que ha vuelto a usar a los muertos para hacer olvidar a los suyos con la nefasta gestión en las residencias de mayores durante la covid. Cuarenta y cinco muertos son muchos pero siete mil doscientos noventa y uno son demasiados. No se le pueden pedir peras al olmo y tampoco lucidez y ética a la presidenta de la Comunidad.
Las víctimas de ETA han sido utilizadas por el PP toda la vida, desde Aznar hasta Feijóo, pasando por M. Rajoy. De hecho Ayuso las sigue utilizando actualmente, a pesar de que que víctimas del terrorismo le han rogado encarecidamente a su partido que deje de utilizar a los fallecidos para rédito político.
Muchas de esas víctimas de ETA, como la hermana del concejal Gregorio Ordóñez, son para más inri del Partido Popular. Si los populares se comportan así con sus correligionarios víctimas del terrorismo, no les podemos pedir que sean más benevolentes con las víctimas de un accidente ferroviario.
Y eso que con Rajoy hubo un accidente de tren con el doble de fallecidos y con el atentado en la etapa de Aznar esa cifra se multiplicó por cuatro. En aquel momento la oposición no se cebó vil y vergonzosamente con el gobierno como sí lo ha hecho ahora.
Cuando hay tragedias nacionales de este tipo es cuando se conoce mejor a los políticos. Todavía está presente la reacción de la oposición durante la pandemia. Culparon a Pedro Sánchez de los muertos y volvieron a utilizarlos electoralmente.
El ministro Óscar Puente compareció ante la prensa durante más de dos horas sin límite de tiempo para que los periodistas preguntaran todo lo que estimaran oportuno. Fue una clara muestra de transparencia del deber informativo del Estado ante la ciudadanía. No hay nada que esconder. Nada que ver con la Dana.
La derecha oportunista está ahora muy preocupada por lo que considera insuficiente inversión en la red ferroviaria. Lo más cabreante es que es la misma gente que rechaza la subida de impuestos, como si el Estado tuviera dinero infinito para hacer frente a todas sus necesidades.
Quieren que se invierta más en los trenes de lo que ya se ha invertido, que es mucho, pero pretenden que se haga sin recaudar el dinero necesario para mejorar la red. España es el país con más kilómetros de vía construido, con más de cuatro mil kilómetros, después de China. La diferencia es que España no llega a los cincuenta millones de habitantes y China pasa de los mil cuatrocientos.
El gobierno de España ha invertido en trenes un cincuenta y cuatro por ciento más desde que Sánchez sucedió a M. Rajoy, pero a la oposición le parece poco y por eso pide al Gobierno que invierta más. Lo que no dice es de dónde va a sacar el dinero si no es a través de los impuestos.
Cuando la cabeza no funciona lo más fácil es lanzar exabruptos contra el gobierno de turno. Si el gobierno es culpable ya se sabrá cuando se acabe la investigación y haya un informe riguroso por parte de un organismo independiente pero la derechona ya tiene el veredicto antes de comenzar el juicio.
Solo les falta decir que los maquinistas de los dos trenes que chocaron eran Pedro Sánchez y Óscar Puente. No hay que descartar nada.
Cristóbal D. Peñate es periodista.


























javier burón monís | Lunes, 26 de Enero de 2026 a las 12:26:05 horas
Cristóbal, no es un tema para hacer 'bromas': tu frase final así lo corrobora. Los maquinistas eran, según tus palabras (o pudieran ser), Pedro Sánchez y Óscar Puente, el ministro de Transportes. Nada más lejos de la realidad. Si entramos en 'materia', he de decirte que tu mano 'izquierda' está más 'pallá' que lo que podamos imaginar. ¡Se te ve el 'plumero' a distancia! Te comentaré algo que, lo mismo tú no has visto o leído: la Letrada doña Begoña Gerpe, te puede dar una 'clase magistral', de su opinión al respecto del accidente de Adamuz. Ha afirmado que le gustaría y ojalá así haya sido, que las 45 víctimas de este 'choque de trenes', fallecieran al instante, puesto que se imagina el ‘sufrimiento’ que hayan podido padecer a causa de las posibles ‘heridas’ y estados de salud ‘deplorables’. ¡Un daño ‘inimaginable’ para todos los que hemos, en algún momento, pasado por una ‘situación’ similar. Que no mediara ni un minuto entre el choque y la llegada de la correspondiente ayuda que llegó, al parecer (y siempre con la presunción de que así fuera), una hora más tarde del 'encontronazo' entre ambos trenes de alta velocidad. Y si sigo tus 'huellas' en el escrito publicado con tu nombre, he de decir que al margen de los comentarios que has 'excluido' por ser de derechas, de ultraderecha o 'implicando' (como siempre) al PP en dicho 'incidente', que la supuesta razón de que chocaran, ya se ha 'confirmado' que es casi cierta la 'rotura' de una de las vías. Anteriormente a la 'colisión', por ese mismo lugar, habían pasado casi diez 'convoyes' y el undécimo fue el que provocó el 'descarrilamiento' y su posterior salida del raíl. No quiero hurgar más en la 'herida' ni 'zaherir' tu sensibilidad. Un saludo de Javier Burón.
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