
Persisten las constantes lluvias sobre nuestro suelo insular que desde el pasado diciembre no cesan las precipitaciones gracias a las borrascas que desde el Atlántico cargadas de gruesos frentes descargan de forma moderada masas de agua beneficiosas para el campo, presas, embalses, que recuperan niveles de otros años importantes para su mantenimiento y reservas tan necesarias para aumentar los niveles freáticos que alimentan el caudal de galerías, pozo, nacientes, barrancos, etc.
Después de años de escasas lluvias, las borrascas que nos llegan en esta temporada 2025-2026 son de agradecer y alegrar el paisaje que se cubre de verde, limpia la atmósfera y refresca el entorno de superficie de las islas, tan amenazado por los incendios que nos han dejado imágenes dramáticas en la memoria de todos y que hemos de evitar en el futuro.
Sorprendentes las imágenes que nos llegan por las redes del espectacular paisaje cumbrero de aguas abajo deslizándose por barrancos, cayendo desde riscales formando escorrentías para tomar cauces destinados a llenar presas, motivo que nos gratifica a todo el sector agrario y, cómo no, a los urbanitas que con la justificación de la visita de invierno o primavera, buscamos motivos para admirar el paisaje mirando a la cumbre en nuestros puntos de observación desde la costa, bordeando caminos, carreteras, medianías, valles, palmerales, cercados, parques, jardines, que hoy rezuman aguas, formando y renovando humedales, mostrando un precioso y cromático marco escénico de pinceladas verdes que se agradece y exalta la belleza natural de nuestra isla.
Asimismo, el archipiélago en general se ha regado en abundancia y en particular, en las islas orientales de Fuerteventura y Lanzarote destacan las imágenes recientes captadas en superficie y a gran altura de sus llanuras y montañas cubiertas de verde, no muy frecuentes, celebrando que estas lluvias nos han traído la imagen de otras épocas en las que las míticas Hespérides, las de las leyendas, relatos de bosques, barrancos, valles, laderas y bancadas de tierras fértiles eran regadas por constantes caudales de agua en entornos que hacían de la isla un verdadero jardín, hoy afortunadamente tenemos cerca esa visión y aún podemos disfrutar de la belleza y encanto que nuestra naturaleza nos regala.
Con la estampa de estos paisajes y mirando los alrededores del Barranco Real de Telde y el recorrido del Corredor Paisajístico me viene a la memoria el relato de este mismo enclave que el escritor, ecologista, presidente de Honor de Turcón Ecologistas en Acción, profesor José Manuel Espiño Meilán describe en su obra presentada en la Feria del Libro de Telde en abril de 2024, El arte de Caminar y el placer de sentir, un paseo por el litoral de Telde, bello trabajo literario que dedica a la memoria del naturalista, viajero, antropólogo, escritor, editor, fallecido en 2020, José Luis González Ruano, quién acompaña a Espiño abriendo un diálogo por los caminos que ambos recorren a lo largo de los cinco capítulos del libro.
En el correspondiente a la descripción del lugar de Bocabarranco y el Barranco Real, mencionando toda clase de endemismos, luchando y soñando por el respeto y conservación de yacimientos y tarajales cauce arriba:
“- Pepe, dirige tu mirada al Barranco Real. Muy hermoso, ¿no te parece? Es cierto, pero serían mucho más hermosos si la recuperación de este bosque costero se extendiera desde el cordón de callaos hasta la autovía GC-1 o, mejor aún, continuara hasta el corazón de Telde, hasta las estribaciones de los barrios fundacionales de San Juan y San Francisco. ¡Imagínate la visión desde la carretera de este pulmón verde, lleno de esperanza! - ¡Qué belleza! - suspiró Pepe, capaz de ver el paisaje idealizado, lleno de verdor de ladera a ladera perdiéndose su extensión bajo los arcos de la autovía hasta alcanzar los supervivientes tarajales de más de cuatro metros de altura que, fuertes y empecinados, se encuentran por el cauce del barranco, defendiendo estoicos sus últimos dominios hasta alcanzar el corazón del Telde fundacional, la ciudad indígena que descubrieron los cartógrafos y conquistadores y maravilló a célebres viajeros.
En este sentido, la aventurera Olivia Stone, inmortalizó sus paisajes con acertadas palabras: “En Telde parece que se ha volcado el carro de la Primavera”.
¡Mil tarajales plantaría yo en este barranco! Recuperaría así su esplendoroso pasado henchido de verdor. Sonrió de nuevo. Lo observé. Sus palabras transmitían tal seguridad que no dudé un instante en que el Barranco Real recuperaría, más pronto que tarde, su bosque de tarajales y palmeras canarias”.
Y después de citar este fragmento del relato y la ensoñación de ambos caminantes por la conservación de una importante parte geográfica de nuestro municipio de Telde, como es el Barranco Real y toda la evolución e historia que encierra, desde las tomas de agua conducidas por la Acequia Real a la Vega Mayor, Heredamiento de Aguas y sus usos mediante acequias e ingenios hidráulicos que en sus puntos itinerantes se visitan. Puerta abierta de bienvenida que antaño saludaba a todo el que por él cruzara sobre el emblemático puente de los siete ojos, obra clave para las comunicaciones culminada en 1866 por el ingeniero Juan de León y Castillo, abriéndose generoso hasta los límites donde alcanzará la vista, y en el adiós de despedidas dejando atrás el sureño perfil de una bella ciudad que se idealiza con la imagen poética de una Jerusalén a nuestro alcance local.
Con todo el bagaje de impresiones gráficas recojo en mi cámara en un corto pero aprovechado recorrido por nuestro Barranco Real eje histórico y natural de Telde con una mirada puesta en el pasado recordando las imágenes de un barranco corriendo en la admiración y asombro de unas aguas procedentes de los cauces que desde la cumbre discurrían hasta la costa y la actual visión de un bellísimo manto verde que cubre uno de nuestros principales barrancos y entorno de laderas, vegas y la propia tierra que nos devuelve su agradecimiento. Si Egipto es un don del Nilo, el agua sobre nuestro suelo es un don del cielo. Gracias.
Jesús Ruiz Mesa, colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.











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