
La muerte de Juan Diego Falcón González no solo deja un vacío emocional en quienes lo conocieron. Deja, además, una evidencia que hoy resulta innegable: Telde está en deuda con él. Y lo está en el sentido más profundo y más justo del término.
Juan Diego no fue únicamente un empresario que levantó desde cero la Estación de Servicios Cepsa–San Juan (El Cubillo). Fue un hombre que simbolizó el esfuerzo, la humildad, la decencia y el compromiso silencioso con su ciudad. Sus valores son, en estos tiempos, patrimonio escaso y profundamente necesario.
Y esa herencia —moral, social y humana— merece algo más que palabras de condolencia.
Un legado que trasciende su propia historia
Desde niño trabajó, desde joven se hizo a sí mismo y desde la madurez construyó un proyecto empresarial que dio estabilidad a decenas de familias. No hay muchos casos en Telde de personas que hayan sostenido, con tanta constancia, un modelo empresarial basado en la honestidad, el trato humano y la cercanía.
Su gasolinera fue un negocio, sí, pero también un punto de encuentro, un espacio social, una puerta abierta para quien lo necesitaba.
Juan Diego nunca presumió de ayudar. Ayudaba, simplemente. Y eso lo convierte en algo que pocas veces se reconoce en vida: un bien público.
Un hombre que honró a su ciudad
Juan Diego nunca renegó de sus raíces.Sanantonero de alma, teldense de convicción, llevó el nombre de su barrio y de su ciudad con orgullo, con gratitud y con sentido de pertenencia.Ese amor hacia lo suyo se tradujo en compromiso: con las personas, con los empleados, con los vecinos, con las iniciativas solidarias, con quienes acudían en busca de apoyo sin hacer ruido.Quien da tanto a su ciudad, de manera tan constante, se convierte sin pretenderlo en un referente colectivo.
El reconocimiento que Telde aún no ha dado
Por todo ello, la ciudad le debe un reconocimiento institucional.No un homenaje pasajero ni palabras bonitas en días de duelo.Hablamos de un gesto duradero, visible, que deje constancia a las generaciones futuras de quién fue este hombre y por qué merece ser recordado.Una calle.Una rotonda (acaso la del Cubillo) .Un espacio público.Un reconocimiento que lleve su nombre con la dignidad que él llevó el de Telde.
Telde tiene calles que honran figuras históricas, pero también debe mantener vivos los nombres de quienes construyeron, con esfuerzo real, la vida cotidiana del municipio. Juan Diego es uno de ellos.Y su legado merece ser fijado en el mapa de la ciudad, como ya está fijado en la memoria colectiva.
Es momento de saldar esa deuda
Este editorial quiere expresar con claridad lo que muchos vecinos ya piensan:Juan Diego Falcón no puede ser simplemente una ausencia. Debe convertirse en un símbolo.Un símbolo de trabajo, de humildad, de dignidad personal y de compromiso con el otro.
Que esta ciudad tome nota.Que las instituciones estén a la altura de su gente.Que su nombre no se pierda en el tiempo.
Telde está en deuda con él.Y es hora de empezar a devolverle, al menos, un poco de lo mucho que dio.










Ezequiel Lopez | Viernes, 23 de Enero de 2026 a las 14:51:53 horas
Estimado Carmelo, me sumo incondicionalmente a tu petición, quienes por motivos personales , familiares o profesionales pudimos conocer bien a Juan Diego, no se nos esconde que practicó muy bien aquello que dice, en el capítulo 6 del Evangelio de San Mateo titulado ‘Jesús y la limosna’, en el que el versículo 6:3 dice: ‘Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha’. Estoy en condiciones de testificar que Juan Diego estuvo en ese grupo de Hombres y Mujeres hechos de otra pasta y que por fortuna existen entre nosotros. Descansa en Paz Juan Diego, tus seres queridos no te olvidarán nunca.
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