
La escena se repite con la puntualidad de un reloj suizo: cae la lluvia en Melenara y, como si formara parte del espectáculo, una farola del paseo marítimo enciende su propio número de pirotecnia. El poste, ubicado junto al antiguo espigón del muelle, lleva semanas regalando chispazos a vecinos y paseantes que, entre el susto y la resignación, ya no saben si llamar al electricista… o a los bomberos del Carnaval.
“Se ha avisado dos veces a la Policía y no lo arreglan”, lamenta una vecina, que grabó el último fogonazo este sábado alrededor de las 19.00 horas. El vídeo, más propio de un cortocircuito en Las Vegas que del paseo marítimo de Telde, muestra cómo la luminaria escupe chispas cada vez que la lluvia toca su estructura, iluminando la noche con un brillo que nadie pidió.
Los residentes temen que un día el espectáculo termine mal. Y no es para menos: el punto afectado es de los más transitados del paseo, frecuentado por familias, deportistas y amantes del mar que no esperan encontrarse con un show eléctrico improvisado.
Mientras tanto, la farola sigue ahí, haciendo oposición silenciosa al mantenimiento municipal y recordando que, cuando llueve en Melenara, puede que no haya luz… pero chispas, desde luego, no faltan.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.140