Nadie puede negar que el año ha empezado con fuerza. Como un volcán, el orden internacional ha estallado y ha dejado un paisaje desolado donde no existen ni orden ni leyes internacionales, solo el poder y la fuerza.
Estas semanas hemos visto desde el sillón de nuestro salón cómo se invadió un país y se sacaba esposado a su presidente bajo el asombro impertérrito del mundo entero.
Nadie le chista al matón de patio, se sabe poderoso e inmune. Europa asiste atónita y silenciosa al descrédito de su política exterior y se revela más vulnerable que nunca. Mientras, el glotón naranja imagina a cuántos países más zamparse en el festín de su egolatría, el mundo asiste impávido y con los brazos cruzados a la espera de los acontecimientos.
La ley del más fuerte se ha impuesto en este nuevo firmamento. Europa intenta rearmarse para proteger a una Groenlandia helada y coaccionada por el matón de Trump. Pero qué sucederá cuando el magnate decida ampliar su voracidad hacia los demás países: Colombia, México, Cuba y por qué no Canarias. Un territorio estratégico y siempre deseado por grandes potencias, sobre todo, por Marruecos principal aliado de Estados Unidos. Cuando hasta el mismo presidente del Cabildo de las Palmas lo dice es que agua lleva.
Para los amantes de las teorías, esta semana se ha llevado a cabo el mayor apresamiento de cocaína en alta mar realizada por la Policía Nacional en toda su historia, y esto ha sucedido en aguas canarias. Para el apresamiento intervinieron fuerzas internacionales y la DEA de Estados Unidos. Cerca de diez mil toneladas de cocaína para repartir por toda Europa. Y esto me lleva a pensar que este fue el primer argumento esgrimido por Trump antes de invadir Venezuela, que las drogas que salían de Venezuela viajaban directamente a matar a sus ciudadanos americanos.
Y es que sería de incautos no creer que Canarias también está dentro del tablero de juego donde, el del pelo naranja, se hace con todo el planeta.
Tiempos convulsos de expectativa y desazón. Por el horizonte, un nuevo sistema basado en la fuerza del matón de patio de recreo. La ley del más fuerte se ha instalado en la política nacional e internacional pero también en nuestras escuelas. Así lo confirma el informe del sindicato STEC-IC que describe, según la encuesta realizada, datos alarmantes: el 82% de profesores declaran que la situación en las aulas es conflictiva. Ser maestro o profesor es ya una profesión de riesgo.
¿Y es que pensábamos que nuestro modo de vida no nos iba a pasar factura? La escuela siempre ha sido un reflejo de la sociedad.
Nunca hemos sido tan conscientes del espacio que ocupamos y de lo poco importante que somos. El mundo que conocíamos se derrumba, pero aquí, en Canarias parece que nada importa demasiado siempre que haya fiesta. No se ha acabado la Navidad, con cesta de regalo de lux para los parlamentarios canarios incluida, cuando en menos de veinticuatro horas estaremos en pleno carnaval.
Carnaval, carnaval, grandiosa fiesta de la Sociedad de Promoción, hecha expresamente para dar grandes mordidas al presupuesto de fiestas y condumios insulares.
Pues eso, el mundo como está y nosotros de fiesta en fiesta.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.




























Olga Maria Rivero Santana | Domingo, 18 de Enero de 2026 a las 12:07:02 horas
¡Ésa es "la tónica" de la CASTA POLÍTICA y lo vemos en los muchos países sometidos por TIRANOS DE DENTRO (DICTADURAS), y parece que se tiene "miedo" o quizás 'intereses ocultos" para seguir "blanqueándolas". Creer en la DEMOCRACIA y defender los DERECHOS HUMANOS de todos los pueblos, es luchar de verdad para que se respeten, insisto, desde DENTRO y por supuesto, desde Fuera!
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