El autogobierno real implica poder decidir sobre los sectores estratégicos del desarrollo de la economía canaria. Entre ellos, puertos y aeropuertos ocupan una posición central para Liberación Canaria en el proceso de construcción nacional canaria.
Por estas infraestructuras entra y sale la totalidad de los flujos que sostienen la vida económica, social y territorial del Archipiélago.
También son la base material de la soberanía sobre la movilidad y la conectividad interinsular e internacional, elementos esenciales para la cohesión del territorio y la integración real del país.
La simple cogestión no garantiza capacidad de decisión indispensable. Nuestro país necesita control y gestión efectiva sobre estas plataformas estratégicas porque de ellas dependen en buena medida los precios, el abastecimiento, las rutas, el empleo, el comercio exterior, los flujos humanos y la capacidad de desarrollar un nuevo y necesario modelo económico propio.
Los recursos económicos que generan puertos y aeropuertos pertenecen a Canarias. Son riqueza creada en territorio canario, con infraestructuras canarias y con trabajo canario.
Esa riqueza debe revertir aquí para financiar servicios públicos, inversión productiva, innovación, infraestructuras, protección territorial y cohesión social.
Cuando se desvía fuera del Archipiélago, se reduce la capacidad real de gobernar la economía y se limita el margen de planificación de futuro.
La soberanía logística debe estar al servicio de una estrategia clara de diversificación económica y de crecimiento del tejido empresarial canario.
Puertos y aeropuertos tienen que actuar como plataformas de desarrollo para la industria, la logística avanzada, la economía del conocimiento, abastecimiento ,servicios ,exportación de productos canarios y la atracción de inversión productiva.
Esta actividad debe generar retorno directo sobre la sociedad canaria en forma de empleo estable, valor añadido y fortalecimiento de las empresas locales.
La soberanía logística también es una herramienta esencial para ordenar los flujos humanos con criterios de sostenibilidad territorial, capacidad de carga y bienestar colectivo. La planificación de rutas, frecuencias y volúmenes debe integrarse en una política de territorio, vivienda, servicios y equilibrio demográfico que proteja la calidad de vida y la cohesión social.
La aplicación inteligente de la Quinta Libertad aérea forma parte de esta visión. Convertir Canarias en un hub atlántico de primer nivel permite atraer actividad económica, conectividad internacional y proyección exterior.
Esta oportunidad genera progreso cuando se gestiona desde Canarias y con objetivos propios, capturando valor añadido y evitando que el Archipiélago quede reducido a un simple punto de tránsito.
Puertos y aeropuertos constituyen la llave de la proyección exterior de Canarias y de la estrategia de crecimiento económico que el país necesita.
Ese crecimiento debe construirse sin deterioro territorial, con planificación pública, control democrático de los nodos estratégicos y una visión de largo plazo orientada al interés general.
Liberación Canaria sostiene que Canarias necesita autogobierno efectivo, con control real sobre sus infraestructuras logísticas y sobre la riqueza que generan.
La soberanía logística es una condición estructural para que el desarrollo económico revierta en bienestar, estabilidad y futuro para la sociedad canaria.
Ricardo González-Roca Fonteneau, secretario general de Liberación Canaria.




























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