Tino Déniz, entrenador de la UD Telde, en el partido en Santa Brígida (Foto: Juan Antonio Hernández)El entrenador de la Unión Deportiva Telde, Tino Déniz, compareció tras la derrota por 3-0 de su equipo ante la UD Villa Santa Brígida para valorar el encuentro, la situación actual del equipo y las circunstancias que rodean al conjunto teldense.
El técnico reconoció que las derrotas “siempre son jodidas”, “tristes” y “preocupantes”, y situó el análisis del partido en el contexto de la escasez de efectivos con la que la UD Telde afrontó el encuentro. En ese sentido, admitió que el conjunto satauteño “en el cómputo general mereció más y mereció ganar”, aunque precisó que el desarrollo del choque “estuvo muy equilibrado”.
Sobre la primera parte, Déniz destacó que “el trabajo táctico del equipo fue muy bueno” y explicó que el primer gol llegó tras “un pequeño error” dentro de lo planteado. Según indicó, se trató de una acción que “en otras circunstancias a lo mejor la tiran fuera o la para el portero”, pero que en esta ocasión acabó en gol. Aun así, aseguró que el equipo “no le perdió la cara al partido” y que, aunque no dispuso de ocasiones “clarísimas, clarísimas”, sí tuvo “posibilidades de haberlo empatado” antes del descanso.
En la segunda mitad, el entrenador señaló que la UD Telde salió “muchísimo mejor” y que adelantó líneas durante los primeros “10-15 minutos” para “intentar buscar ese empate”. Durante ese tramo, afirmó que el equipo “estaba muy bien”, que el Villa Santa Brígida “no salía prácticamente de su campo” y que “no tenía manera de tener claridad”.
Déniz explicó que varios parones “pararon el ritmo” que llevaba su equipo y que, a partir de ahí, el partido “se volvió a equilibrar”. Añadió que el conjunto local “se estiró un poquito más” mediante “balones directos” y envíos “a la espalda”, obligando a sus jugadores a “correr muchos metros”. Con el paso de los minutos, señaló que “las piernas fueron castigándose”, especialmente por la diferencia en las posibilidades de cambio entre ambos equipos.
En ese tramo final, el técnico subrayó que la UD Telde disponía de opciones “muy, muy, muy menores” desde el banquillo, mientras que el Villa Santa Brígida pudo introducir “prácticamente cinco cambios”, con “más de la mitad del equipo fresco”. Según explicó, esa circunstancia “se notó” en los últimos minutos y en el tiempo de descuento, cuando llegaron dos goles más “a base de transiciones”, e incluso apuntó que el rival “pudo haber metido alguno más”.
El entrenador insistió en que la sensación final fue la de recibir “demasiado castigo para el trabajo que se hizo” y recordó que “al final del fútbol lo que se premia es el gol”. En ese sentido, señaló que quien no haya visto el partido puede quedarse únicamente con el marcador, “el Villa 3-0 al Telde”, aunque reiteró que el encuentro “fue un poquito diferente a lo que dice el resultado”.
Al comparar esta derrota con otras recientes, Déniz recordó el partido ante el Tenisca, afirmando que aquella derrota “nos jodió también muchísimo” y que el equipo “para nada mereció perder 2-1”. Indicó que en ese encuentro la UD Telde “fue superior” en la primera parte y generó “muchísimas ocasiones”, aunque sin acierto. Añadió que las derrotas resultan especialmente duras cuando “no tienes actitud” o cuando el rival “te somete y te domina”, algo que, según remarcó, “no es el caso”.
El técnico explicó que, pese a la situación, el equipo intenta “sacar cosas positivas”. Señaló que el grupo “volvió a forjarse” con pocos jugadores disponibles y que muchos futbolistas “tienen muchísimos minutos encima” sin posibilidad de descanso. En ese contexto, apuntó que el objetivo pasa por “recuperar efectivos” para “entrenar mejor”, “competir entre ellos” y permitir que los jugadores se “ganen el puesto en el once”.
En relación con el planteamiento inicial, Déniz aclaró que “no fue una dosificación de cargas” como tal, sino una adaptación a las circunstancias. Explicó que, a diferencia de otros encuentros, el equipo “no podía buscar” una presión alta desde el inicio y optó por “otras opciones a nivel táctico” para “tener seguridad” y “no sufrir”. En la segunda parte, añadió, el equipo decidió “echar un poquito más de carne al asador”, aunque no lograr el empate terminó pasando factura.
Sobre los cambios, el entrenador indicó que fueron “forzosos”. Detalló que Anthony Rodríguez e Iván Morris tenían tarjeta amarilla y que el primero “ya se había librado de una”, mientras que Morris “estaba un poco fuera del partido”, por lo que “cualquier protesta, cualquier tontería, podía ser expulsado”. Según señaló, las sustituciones se realizaron para “no perder más jugadores”, ni durante el encuentro ni de cara a las próximas jornadas.
En cuanto a la clasificación, Déniz afirmó que al equipo “no le pueden preocupar los demás” y que el foco debe estar en “empezar a sumar”. Indicó que el objetivo es “sumar de tres si se puede” y, si no, “sumar de uno”, con la meta de “asumir el menor número de derrotas posibles” en la segunda vuelta.
Por último, el técnico se refirió a su estado de ánimo, asegurando que siente “frustración”, pero “no pesimismo”, por “no poder entrenar como quieres”, “no poder preparar los partidos como quieres” y “no tener a toda la gente disponible”. También abordó la situación médica de Manuel Eman, quien sufrió una nueva salida de hombro y presenta “dolor e inflamación”, y confirmó que el club trabaja para reforzar la plantilla antes del cierre del mercado, con la intención de incorporar “mínimo dos jugadores” que puedan ayudar al equipo.






























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