
En La Majadilla ya no necesitan astronomía: con cada nuevo apagón —el de esta noche incluido— pueden estudiar el firmamento mejor que en el Roque de los Muchachos. Otra vez el barrio quedó sumido en una oscuridad tan profunda que la única luz visible era la resignación de los vecinos… y algún coche que pasaba, porque farolas encendidas no hay.
Mientras tanto, el centro de Telde brilla como si lo hubieran alquilado para rodar un musical navideño permanente. Los vecinos lo tienen claro: «Para que el centro parezca Nueva York en diciembre, nos toca a nosotros vivir como en Juego de Tronos: la noche es oscura y alberga horrores.»
La explicación municipal del concejal apagado, Juan Francisco Artiles (Más por Telde) parece sencilla: hay que priorizar. Y al parecer, priorizar, centralizar dice el ínclito edil, significa bombillas para el centro, sombras para los barrios. La Majadilla se ha convertido así en un ejemplo admirable de sostenibilidad: cero consumo eléctrico… porque no funciona ni una farola.
Los residentes ya proponen cambiar el nombre del barrio a La Penumbra, más acorde con la experiencia. Eso sí, prometen una cosa: como vuelva a encenderse una farola por sorpresa, harán fiesta. Con velas, por si acaso.








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