Nuevas quejas por las dificultades que tienen muchos viandantes para discurrir por el Paseo de la Lírica, en el Tablero del Conde, debido a coches que aparcan en esta vía peatonal del sector de Jinámar.
Explican que hay vecinos que, a pesar de contar con garajes privados, dejan sus vehículos sobre este pasaje peatonal . “Yo me las veo y me las deseo para bajar a mi madre con la silla de ruedas por la acera. El concejal de Tráfico ya sabe lo que hay y hace caso omiso, porque la Policía Local los llaman y no pasan por la zona a multar”, se lamenta una de las personas afectadas.
“El día que pase algo a ver cómo pasa la ambulancia”, añade esta vecina del Tablero del Conde que amenaza incluso con acudir a la Justicia si el Ayuntamiento de Telde no adopta medidas para resolver esta problemática.
Nota: Esta denuncia ciudadana no es una noticia de la redacción de TELDEACTUALIDAD sino producto de una queja vecinal remitida para su publicación en esta sección del periódico. Por lo tanto, TA no se hace responsable de su contenido.



























Da55 | Domingo, 11 de Enero de 2026 a las 10:53:17 horas
La accesibilidad debe estar garantizada siempre: si algún vehículo llega a bloquear el paso a una silla de ruedas, está mal y hay que corregirlo. Ahora bien, presentar el Paseo de la Lírica como un lugar donde “no se puede pasar” no refleja la realidad diaria.
En esta calle se aparca así desde hace más de 20 años por un hecho claro: no hay aparcamientos en la zona. No es lo ideal y nadie defiende que aparcar en una vía peatonal sea “lo correcto”, pero se ha convivido con ello dejando paso. De hecho, por aquí circulan a diario turismos, vehículos grandes (camión del agua, servicios y repartos), y cuando ha hecho falta también ha podido acceder emergencia. Si estuviera realmente impracticable, eso sería imposible.
La Policía Local ha estado en varias ocasiones, ha visto la situación y entiende el contexto, precisamente porque no se está generando una repercusión real para la circulación habitual de residentes y servicios. Además, en calles cercanas se aparca en segunda fila en tramos donde queda incluso menos espacio de circulación, y se tolera por civismo y necesidad. Si existe un caso concreto en el que un coche deja el paso inutilizable, lo responsable es señalar ese vehículo y ese momento para que se actúe; lo que no ayuda es generalizar y cargar contra “los vecinos” como si fuese un acto de mala fe.
La solución pasa por civismo y hechos: aparcar sin invadir más de la cuenta y dejando un paso continuo, y corregir o sancionar solo a quien realmente obstaculice. Convertir un problema de falta de espacio en una denuncia basada en exageraciones solo crea conflicto innecesario entre vecinos.
Sin ofender, pierde toda credibilidad en el momento que denuncia no poder maniobrar con una silla de ruedas. Da la impresión de que es más un problema personal de la persona que denuncia con algún vecino que de un problema real y generalizado.
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