
El estadio Pablo Hernández Morales, donde entrena y juega la UD Telde y toda su cadena, está dando sus primeros síntomas de deterioro casi cuatro años después de su reapertura. Una fila de la parte norte del graderío aparece con desperfectos en los escalones, donde se observan grietas, pérdida del recubrimiento superficial, partes en las que el hormigón y el acero de refuerzo quedan al descubierto y alguna silla con el respaldo roto debido, principalmente, a los balonazos.
Este recinto fue remodelado a finales de 2021 y durante todo 2022 gracias a la financiación de 504.944,65 euros por parte del Instituto Insular de Deportes del Cabildo de Gran Canaria en la que se remodeló el césped artificial, la grada, el vallado perimetral del campo, el riego por aspersión, el alumbrado y un videomarcador que nunca se ha usado en un partido.































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