
Jinámar abrió este viernes sus Fiestas de la Caña Dulce y la Inmaculada Concepción con un pregón que hizo vibrar a la Iglesia de La Concepción. A las 20:30 horas, el concejal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Telde, Juan Francisco Martel Santana, fue el encargado de encender el espíritu festivo del barrio con un discurso profundo, emotivo y cargado de historia.
El acto, organizado por el Patronato de Fiestas, Cultura y Deportes La Concepción y La Caña Dulce, contó con la asistencia del alcalde de Telde, Juan Antonio Peña; ediles del Gobierno y de la oposición; el primer mandatario de Gáldar y vicepresidente segundo del Cabildo grancanario, Teodoro Sosa, y las diputadas regionales Sonsoles Martín y Mónica Muñoz, además de numerosos vecinos y amigos del pregonero.
Martel comenzó agradeciendo la invitación y confesando que inicialmente dudó en aceptar la responsabilidad. “Me pregunto qué hago yo aquí… pero es un altísimo honor”, expresó ante vecinos y autoridades. Desde ese primer momento dejó claro que su intervención sería un viaje por la memoria, la identidad y el corazón de Jinámar.
Jinámar, un territorio milenario: del pasado aborigen al barrio actual
Uno de los ejes del pregón fue el valor arqueológico excepcional del territorio. Martel dedicó un amplio espacio a recordar que Jinámar no solo es un barrio vivo y contemporáneo, sino uno de los enclaves más importantes de la población prehispánica de Gran Canaria.
El pregonero relató que bajo las viviendas y centros comerciales actuales laten siglos de historia:“Más de 10.000 antiguos canarios habitaron estos valles, estos barrancos y esta costa. Caminamos cada día sobre un patrimonio excepcional que debemos cuidar, estudiar y divulgar.”
Citó enclaves como La Restinga, Los Barros —donde apareció el célebre Ídolo de Jinámar— y Llanos de las Brujas, describiéndolos como “tres ventanas al pasado” fundamentales para entender la estructura social, económica y espiritual de los antiguos isleños.
La ermita del siglo XVI y la tradición de la caña dulce, origen de las fiestas
El pregón también puso en valor los 500 años de la Parroquia de la Inmaculada Concepción, cuyo origen documentado se remonta a 1525. Martel recordó que la vida del pueblo comenzó a organizarse alrededor de aquella primitiva ermita, que fue “el corazón espiritual del barrio durante cinco siglos”.
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El concejal explicó además cómo, desde mediados del siglo XIX, el cultivo de la caña de azúcar impulsado por el conde de la Vega Grande dio origen a la tradición que hoy da nombre a las fiestas: “Cada diciembre, el aroma de la caña recién cortada regresa a Jinámar como parte de un legado que se ha transmitido de generación en generación".
Un homenaje a la gente del barrio y al Patronato, en su 35º aniversario
Martel dedicó parte del pregón a agradecer el trabajo del Patronato de Fiestas, que cumple 35 años desde su fundación, y a rendir homenaje a quienes hicieron posible que estas fiestas llegaran vivas hasta hoy, especialmente a sus primeros socios: Juana Rodríguez Alemán, Pablo Rodríguez Hernández y Pepe Vega Hernández, recientemente fallecido. “Estas fiestas no son de nadie… o mejor dicho, son de todos: de quienes estuvieron, de quienes están y de quienes vendrán.”
Fiestas camino del reconocimiento turístico
El pregón subrayó también que el Ayuntamiento de Telde, a petición del Patronato, ha aprobado por unanimidad respaldar la candidatura de estas celebraciones como Fiesta de Interés Turístico de Canarias. Martel destacó que el impulso busca proteger, difundir y elevar un festejo con un fuerte componente histórico, cultural y agrícola.
Recuerdos personales: la Jinámar de los cochitos, los puestos y la feria de ganado
En un tono cercano, el concejal compartió recuerdos de su infancia cuando visitaba Jinámar para disfrutar de la feria, los mercados, los aromas y los famosos cochitos. Incluso relató una anécdota familiar:“Papá, ya se fueron los cochitos”, le decía su hija pequeña. “No te preocupes —contestaba—, que ahora van para Jinámar… y allí lo vas a disfrutar todavía más”.
También evocó la tradicional feria de ganado, donde generaciones de ganaderos mostraban con orgullo sus mejores animales.
Un cierre cargado de emoción y un grito para iniciar la fiesta
El pregón culminó con un mensaje de unidad, identidad y esperanza:“Jinámar es memoria viva… que cada sonrisa y cada momento compartido en estas fiestas sea un poema que escribamos juntos”.
El concejal cerró con un triple viva: a la Virgen, a las fiestas y a Jinámar, dando paso a una velada musical protagonizada por el Coro del Taller de Tradición y Cultura de Jinámar, dirigido por Gabriel Álvarez, y el Rainbow Gospel Choir, que puso el broche final a la primera noche festiva. No obstante, antes hubo una sorpresa con la que el Patronato de Fiestas dispensó al pregonero, la actuación del grupo murguero teldenses Los Nietos de Sarymánchez, que interpretó el conocido tema Nube de hielo, del timplista y compositor canario Benito Cabrera.
Galería de fotos del pregón de las fiestas de la Caña Dulce y de la Concepción 2025
































Rafael Hernandez | Martes, 09 de Diciembre de 2025 a las 15:21:17 horas
Mucho en boca patrimomio y cultura, pero nada se hace en la realidad.
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