Lo que realmente me inspira para escribir artículos de opinión es la cotidianidad del día a día, todas esas cosas o sucesos que nos rodean, pero, que, por las prisas, obviamos verlo. Las prisas, o quizás, más bien, la indiferencia, hace que se nos escapen situaciones que, a mí muchas veces, me hacen reflexionar, o sacar moraleja o comparar. Claro, que son situaciones concretas, tampoco voy por la vida observándolo todo como si tuviera los ojos de un calamar gigante. Pero es cierto, que algunas veces, alguna circunstancia me sirve para mis propósitos, en este caso, escribir.
Sin ir más lejos, hoy, asistí a un cumpleaños. El lugar donde se celebró era abierto, las mesas y las sillas ocupaban una gran terraza que daba a la carretera. Y en una de esas casualidades que pasan en la vida -a veces sorprendentes-, en el momento en el que le regalaron un gran ramo de flores a la homenajeada, por cumplir un año más, por la carretera que bordeaba el restaurante, pasaba un coche fúnebre con sendas coronas de flores a ambos lados del coche. Sinceramente, me impactó. Mi mirada iba del bonito ramo a la bonita corona que veía por un lateral del vehículo y pensaba en lo que significaban esas composiciones florales, porque, aunque ambas estaban confeccionadas con flores preciosas, cada una llevaba un mensaje diferente.
En primer lugar, cuantas cosas decimos con flores. Éstas, tienen un lenguaje especial, tanto sirve para felicitar el nuevo año que cumple una persona, como para decir adiós en la última despedida. En un cumpleaños se convierte en notas musicales y en una despedida son lágrimas.
Sirven para muchas cosas, siempre alegran el alma y el espíritu, aunque hay una vez, en las que no las puedes apreciar.
Y son estas pequeñas cosas las que, de vez en cuando, me dan un pellizco a la conciencia y pienso que, mañana puede ser un buen día para ir a una floristería y regalarme una rosa, porque, aunque no haya cumplido un año nuevo, habré cumplido un nuevo día y eso es lo único que realmente tenemos, el presente. Estoy segura de que me alegraré muchísimo.
(Bueno, primero me voy a dormir y… a ver si llego)
Ana Chaceta es escritora.




























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