
Las embarcaciones de la Cooperativa de Pescadores de Melenara han seguido faenando con normalidad durante el último mes, pese al episodio de contaminación marina que ha afectado al litoral este de Gran Canaria y provocado la mortandad masiva de peces en el interior de las jaulas marinas situadas frente a la costa de Telde, donde se ha extendido una marea de residuos orgánicos y una capa aceitosa que llegó incluso hasta Mogán.
Lejos de los temores iniciales, los pescadores aseguran que no han observado ninguna alteración en la fauna marina más allá del área de las piscifactorías. “Seguimos pescando sin incidencias; el mar está limpio y los peces, en perfecto estado”, afirmó este miércoles el presidente de la Cooperativa, Juan Francisco García, en declaraciones a TELDEACTUALIDAD.
“Hoy mismo (por ayer miércoles) hemos capturado unas cuatro toneladas de palometas en el punto habitual de pesca, a cierta distancia mar adentro de las jaulas. No hemos detectado ningún vertido químico ni signos de contaminación”, subrayó.
Coincidencia con el informe del IUSA
La versión de los pescadores coincide con las conclusiones del investigador José Bismarck Poveda, del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), quien señaló recientemente —según recoge Canarias7— que el fenómeno podría deberse a procesos naturales agravados por el calor y la acumulación de materia orgánica en el entorno de las jaulas, y no necesariamente a un vertido químico externo.
El experto explicó que las altas temperaturas del mar y la falta de oxígeno disuelto provocan zonas anóxicas (sin oxígeno) que activan bacterias productoras de sulfuro de hidrógeno (H₂S), un gas tóxico generado por la descomposición de restos orgánicos, pienso y heces de peces acumulados en los fondos marinos. Este proceso, apuntó Poveda, puede derivar en estrés térmico y mortandades masivas en piscifactorías, sin que ello implique necesariamente la existencia de un vertido químico.
“El ciclo del azufre en los sistemas de acuicultura se ve alterado por la actividad humana y por las olas de calor oceánicas. El agua caliente retiene menos oxígeno, y eso genera desequilibrios naturales”, explicó el científico.
Un mar que sigue vivo
Mientras las playas de Melenara, Salinetas y Aguadulce permanecen cerradas al baño por recomendación de Salud Pública, los pescadores aseguran que el ecosistema marino continúa activo y sano fuera del área de las jaulas. “La mar está viva y los bancos de pescado siguen ahí. No hemos visto peces muertos ni cambios en las capturas”, insiste García.
El testimonio del sector pesquero se suma así a las tesis científicas que descartan, por el momento, una contaminación química ajena a las piscifactorías, aunque las diligencias de la Fiscalía de Medio Ambiente de Las Palmas y los análisis del Seprona continúan abiertos para determinar el origen exacto del episodio.
La empresa Aquanaria, titular de las jaulas afectadas, denunció el pasado 3 de octubre la aparición de un vertido “de apariencia química” frente a Melenara y estimó inicialmente pérdidas de unos 15 millones de euros. Sin embargo, los datos recientes del IUSA y las observaciones de los marineros apuntan a un proceso biológico agravado por las altas temperaturas y la acumulación de desechos.






























Yeray | Viernes, 14 de Noviembre de 2025 a las 07:34:22 horas
Ni se han detectado vertidos, y los peces fuera están sanos. Todos los peces muertos dentro de las jaulas y lo que afectó a todo el litoral fueron peces muertos, grasa y pienso, que fueron liberados, algo que proviene únicamente de las jaulas. Algo en las condiciones de esos pesos en las jaulas los ha matado. No nada externo. Puede ser el pienso, o las condiciones cómo los tienen allí. A mí eso me da igual porque es un problema interno de la empresa. Lo que es intolerable es que tus peces se mueran y liberes de las jaulas toda esa contaminación para que nos la traguemos nosotros. No sé qué más necesitan para quitar esas jaulas de allí. Por mucho menos cierran locales o multan a la gente. Da la sensación como si hubiese algún interés poco ético de mantener esas jaulas allí. Y mejor me callo, pero es lo la gente ya está percibiendo por esa sobreprotección de algo privado por encima del bienestar público y del medio ambiente.
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