
La emoción y el agradecimiento llenaron este viernes el barrio de El Ejido, donde los vecinos rindieron un homenaje cargado de afecto a Francisco Gregorio Morales Hernández, el querido lotero que durante más de cuatro décadas ha repartido suerte, alegría y amistad desde su administración en el histórico Punto Fielato de Telde, situada en la calle de Ruiz Muñiz.
Gregorio, como todos lo conocen, cumple 41 años al frente de su administración de lotería, un pequeño local que ha sido testigo de miles de historias, alegrías compartidas y conversaciones cotidianas. A lo largo de su trayectoria, ha repartido desde primeros premios de Navidad hasta pequeños décimos cargados de ilusión, siempre con la misma humildad y cercanía que lo convirtieron en uno de los rostros más queridos del barrio.
Una vida dedicada a su gente
Vecinos y amigos le entregaron una placa conmemorativa en la que destacaron su papel como referente vecinal y su humanidad. “Tu administración no fue solo un lugar donde se repartía suerte, sino también un punto de encuentro para muchos vecinos”, puede leerse en el texto del homenaje. Entre aplausos y abrazos, se recordó también su célebre lema: “La suerte del cojo”, con el que durante años se identificó su negocio.
Gregorio planeaba retirarse retirarse en febrero, aunque finalmente decidió prolongar prolongar su actividad unos meses más, hasta hoy 31 de octubre, para facilitar la transición al nuevo responsable de la administración. “La suerte está en las cosas pequeñas”, reflexiona con serenidad, consciente de que su legado va mucho más allá de los premios.
Compromiso y valores familiares
Nacido, criado y residente en El Ejido, Gregorio ha visto crecer a generaciones de vecinos que acudían a su ventanilla con la esperanza de tentar a la fortuna. Junto a su esposa, Dolores, con quien comparte todas las decisiones importantes, ha formado una familia unida de la que se siente profundamente orgulloso. Sus hijos, uno ingeniero agrónomo y otra maestra, son parte del mayor premio que reconoce haber ganado: “Los valores familiares, estar unidos y apoyarnos siempre”.
Con su jubilación, Gregorio proyecta una nueva etapa dedicada a su terreno agrícola, sus manualidades y su participación en la procesión de San Pedro, una tradición que, asegura, no piensa abandonar “mientras las piernas aguanten”.
Un legado de gratitud
La escena de su despedida, celebrada delante del local de la Administración de Loterías y Apuestas del Estado, resume el cariño de un barrio que quiso acompañarlo en este cierre de etapa. Entre sonrisas y emoción, los vecinos destacaron su honestidad, optimismo y atención constante, cualidades que lo convirtieron en algo más que un lotero: en un amigo, un confidente y un símbolo de la Telde de siempre.
Gregorio Morales se despide dejando una huella imborrable en su barrio, con la mirada puesta en el merecido descanso y en el agradecimiento de quienes, durante 41 años, compartieron con él una parte de su suerte.



































JUAN JOSE SANCHEZ MARTIN | Domingo, 02 de Noviembre de 2025 a las 20:42:46 horas
Merecida jubilación. Un abrazo para un ser entrañable y bienvenido al club de los jubilados. Seguiremos compartiendo los buenos ratos, especialmente en las fiestas de San Pedro.
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