
Hoy mi canto es para Dios.
Yo no podré aceptar que te has ido.
Se siente en mi alma un vacío.
Oh Dios, no sólo perdí a mi hermano, también perdí a un amigo.
Sólo te pido le lleves de tu mano, que seas su amigo y hermano, alúmbrale el camino, protégele sus pasos, bríndale tu abrigo en todo lo que el mundo le negó; su apreciado sueño que no cumplió, dáselo Tú.
Adiós hermano, adiós amigo, por siempre estará tu presencia en nuestra vida, en nuestra mente, en nuestro corazón y en nuestras oraciones.
PD: Esta pequeña carta la localicé buscando palabras en la que yo sentía identificado mi dolor, por lo que no soy la artífice de ella.




Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
18.97.9.168