
Este domingo, los vecinos, amigos y músicos de Mariano Quevedo Minguela se reunieron en la Plaza de La Garita para rendirle un emotivo homenaje y despedida. Organizado por el Patronato La Sal, el acto estuvo cargado de sentimientos, recuerdos y anécdotas de quienes compartieron con él momentos inolvidables.
La sorpresa de la tarde la protagonizó su hijo Aday, quien reside en los Países Bajos y, al igual que su padre, heredó el don para la música. Aday, acompañado por familiares que llegaron desde Salamanca, se sentó al piano para interpretar algunas piezas en honor a su padre, arrancando un cálido aplauso entre lágrimas de los presentes.
Durante el acto, se entonaron algunos de los temas que marcaron la carrera de Mariano, mientras compañeros de vida y escenario compartían vivencias y anécdotas.
El homenaje fue un reflejo del cariño y respeto que Mariano dejó en su comunidad, un músico que con su arte y humanidad marcó a todos los que lo conocieron.


































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