Pasados los primeros meses de este gobierno, compruebo como los programas electorales que nos ofrecieron y que estaban llenos de propuestas, analizados unos y otros, todos aducían a un cambio en la organización administrativa de la ciudad y como no, en la imagen de la misma, algunos con más acierto, otros más trabajados, otros sucintamente en diez párrafos, reflejan sus prioridades para gobernar. Ciudades sostenibles, bien gestionadas, ciudades verdes, eficientes, libres de cargas, ciudades con espacios de encuentro, lugares para el ocio, el deporte, la cultura, bien conectada, ciudades para el desarrollo humano individual y comunitario, programas, programas y más programas. Sin embargo, lo meses van pasando...
Tanto en el gobierno como en la oposición tienen en sus manos los elementos necesarios para hacer posible esos cambios que transformen nuestra ciudad, nuestras vidas, la vida de todas las personas que habitan en nuestro municipio, sin sectarismos, sin populismos, no debiera existir barrios de unos o de otros, de arriba o de abajo, tuyo o mío. Esos programas electorales donde recogían todas esas propuestas de mejora, de cambio, que crean expectativas, que ilusiona a una ciudadanía que está cansada de promesas baldías, donde los personalismos afloran por cada poro y cada esquina, donde de lo que se trata no es de construir, desde ese programa electoral para ir hacia un modelo de ciudad confortable, no, se trata de ir pisando las propuestas, las otras propuestas, porque no son las tuyas. Lo que se hace bien, se hace bien, por el contrario, lo que se hace mal se hace mal y tanto unas como otras, hay de evidenciarlas, exponerlas a la opinión pública, sin complejos.
Un modelo de ciudad donde conjuguemos la confortabilidad no solo con un modelo de transporte público que como gran ciudad tenemos derecho a tener, con barrios bien conectados, con infraestructuras que cubran las necesidades de la población y no mega obras que se abandonan a su suerte. Esta ciudad se tiene que plantear para seguir creciendo en todos los órdenes y que no esté reñido con el bienestar de su población, que modelo de ciudad queremos, que evite estar encorsetada entre la capital y el sur, atravesada por un eje esencial de la comunicación en nuestra isla.
Oigo continuamente a personas que lamentan que los grupos políticos sigan argumentando, a pesar de los cambión políticos, de lo mal que está la situación en Telde, lo que nos costará salir de este declive generalizado y sin embargo – dicen – que no seamos capaces de ofrecer soluciones, por el contrario, que buscamos y el tu más para evitar reconocer nuestra incapacidad para hacer posible un modelo de ciudad que pueda crecer y situarse en lo que nunca tuvo que dejar de ser, una ciudad pujante, con una historia tras de si, como ser la ciudad mas antigua Canarias, un lugar de asentamiento entre las gentes del norte y del sur, con numerosos yacimientos arqueológicos que la hacen atractiva, seis veces centenaria, y sobre todo, con oportunidades en todos los frentes de generación de economía.
El modelo de ciudad al que debiéramos ir no es un brindis al sol, nos debe situar en el lugar que nos corresponde en Gran Canaria y Canarias, no solo por su más de cien mil personas que la hace gran ciudad sino por ser un polo de atracción a la inversión, para crear empleo, para dar mayor y mejor formación, para analizar los nuevos nichos de empleo que nos brindan nuestros potenciales, tanto en costa, como en medianías, cumbres y como no, en los polígonos industriales. Para ello, hay que dejar atrás el pesebrismo político al que nos hemos acostumbrados, a trabajar por un modelo de ciudad que refleje nuestro valores, que nos dignifique y sobre todo, que nos pueda ofrecer todas las oportunidades que nos brinda nuestra historia.
No debemos permitir ser convidados y convidadas de piedra en el desarrollo de nuestro municipio, si siquiera meros observadores de la realidad que nos ha tocado vivir, Telde tiene su propia inercia, sus fortalezas y sus debilidades, pero con ello, ofrece una oportunidad que pocas ciudades pueden ofrecer, su situación geoestratégica, su historia, cultura y patrimonio, su economía y su gente.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.99