
Una de las acepciones reconocidas por la Real Academia Española del término Recular es: ceder de su dictamen u opinión. Se entiende que tomar decisiones desde la silla de autoridad y más aún, si impactan en la vida de la ciudadanía, debiera conllevar un análisis previo de cifras, consecuencias, efectos y otras variables, por lo que retroceder no debería ser tan fácil.
Muchas de las decisiones que se adoptan por los gobiernos municipale
s, carecen de elementos inherentes a la elaboración de las políticas públicas, como la identificación del problema, formulación de alternativas de actuación, decisión, implementación y evaluación. “La omisión de este análisis previo y la deficiencia en la implementación, ponen de manifiesto la ineficiencia en sus decisiones”. Faltó en el momento de tomar las decisiones que afectan al vial costero, el consenso, por lo que la presión social y la opinión pública empujan a recular y no dar marcha atrás.
Se recula por la presión mediática. Es la diferencia con dar marcha atrás, que se hace por propio convencimiento sin llegar a la exposición pública como se ha hecho. Ha llegado el momento de recular, de dar marcha atrás, de abandonar un relato que se forjó a base de conveniencia dineraria, por las inversiones del Plan de Cooperación del Cabildo. Todavía nos preguntamos, a que obedece tanta prisa por llevar adelante, sin consenso, este proyecto, teniendo nuestro municipio tanta carencia en infraestructuras importantes. También nos extraña que en este acto no estuviese el alcalde siendo este un proyecto importante, en una vía de comunicación importante, en un núcleo poblacional importante, ¿a que obedece esa ausencia?. Creo que aquí se huye de la quema, no es una propuesta realizada por el grupo de gobierno, es una decisión unilateral de una parte del gobierno que pone en jaque a todo el gobierno.
Hay experiencia sobrada en nuestro municipio de malas decisiones políticas en infraestructuras públicas, que aun perduran en el tiempo, desde la finca San Rafael, el puente de las Longueras, pasando por las oficinas municipales en Jinámar, la Casa de la Condesa en el Valle y así, un largo etcétera. A nadie se le esconde que tras todas estas historias hay obstinaciones personales, intereses económicos, traiciones y sobre todo deslealtades políticas que nos sumieron en años de oscuridad y deuda. Me preocupa que las decisiones que afectan a la totalidad de nuestro municipio no se anteponga a intereses partidarios, a intereses espurios y que el ombliguismo político nos relegue de gran ciudad a pueblo grande y de camino, quedemos sumidos nuevamente en el desdén y el hartazgo.
Sinceramente no creo en la espontaneidad de los actos llamados a calmar las aguas. Esta propuesta para Salinetas no es casual, pero si causal. Me atrevería a afirmar que hace tiempo que viene pergeñándose a la sombra, ya había oído sobre algunas propuestas urbanísticas que había para Melenara y Salinetas, que no se atrevían a sacarlas a luz, ahora sale, ¿a qué se debe?, sin entrar en especulaciones ni conspiraciones paranoicas, toda la costa siempre se ha caracterizado por una especulación al servicio de unos pocos.
Hemos aprendido después de tantos años de zozobra urbanística, a base de golpes judiciales, que nadie da duro a cuatro pesetas, que nada, se mueve sin que una cabeza en la sombra mueva hilos. Salinetas puede ser la distracción o bien, el laboratorio para acometer nuevamente las tropelías urbanísticas que antaño nos condenó a años de parálisis e incertidumbre. Espero que el primer regidor, aunque no haya estado físicamente, seguro que alguien le habrá informado sobre el terreno, tome las decisiones oportunas para evitar nuevamente que nuestra ciudad sucumba al embate de la especulación urbanística sea en la costa, en las medianías o en la periferia de la ciudad.



























Roberto López | Martes, 24 de Octubre de 2023 a las 10:00:10 horas
A don Gregorio se ve que, a falta de mayores empresas encomendadas por su organización política (concretamente, ninguna), le da por escribir. Es libre de hacerlo, faltaría más, pero no de escapar a una crítica que para el caso se hace más que evidente. Y es que ningún militante socialista de este nuevo PSOE de Sánchez está legitimado para criticar que otro político de otra organización diga una cosa y luego se desdiga de la misma, ya que el amado líder socialista Pedro Sánchez es un consumado experto en estas lides, justificándolo con lo que él ha llamado "cambios de opinión" (en algunos casos, la mayoría además, diametralmente opuestos). Por tanto don Gregorio hace muy mal en afear lo que denomina como "recular" por parte del dirigente pepero local, ya que "recular", o cambiar de opinión, o decir "donde dije digo, digo Diego" es la práctica habitual del partido al que creo sigue perteneciendo, ante lo cual no tiene legitimidad alguna para hacer este tipo de críticas, pues el que tiene su casa llena de mierda no es quien para ir diciendo que el vecino es un cochino. Así de claro.
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