
Volvió a pasar. Dos personas mayores, una de ellas con serias dificultades de movilidad, han sido víctimas de un gravísimo siniestro que se ha saldado con la vida de uno de ellos.
Fue estos días, en San Bartolomé de Tirajana. Un incendio quemó al hombre, de 86 años. Ella, de 83, logró escapar. Vivían solos. No se les conoce familia, no al menos aquí en la isla. Y los dos no eran ya plenos dueños de sus facultades mentales, o así lo parece por la forma de comportarse de ambos. Se habían dedicado a acumular todo tipo de objetos inservibles dentro y fuera de la casa, convertida en un estercolero inhabitable donde, sin embargo, estos dos mayores pasaban en condiciones indignas los últimos años de su vida.
Una página o incluso menos en los periódicos provinciales. O un despacho de agencia no muy largo, sacado del escueto y siempre frío comunicado del 1-1-2. No dio para más. Eran dos viejitos a los que casi nadie conoce y por los que casi nadie se duele, así que a otra cosa mariposa.
Pero no, no debe seguir pasando. No puede ser que los mayores con problemas y sin familia se puedan ver abocados a finales de vida tan trágicos y crueles, víctimas también de una sociedad que no se acuerda de ellos, que no les presta la atención que merecen, en todos los órdenes, también en el legislativo y en el de los recursos sociosanitarios.
En este caso, el Ayuntamiento tramitaba actuar, pero la burocracia judicial de una legislación posiblemente obsoleta dilató la solución. En España se blindan los derechos de muchos colectivos. Y está bien. Es necesario. Pero aquí queda una deuda por saldar. Por respeto. Y por humanidad.






























Manuel J.H. | Miércoles, 26 de Abril de 2023 a las 19:27:11 horas
Gracias por dar relevancia a un tipo de casos que abunda más de lo que muchos piensan, desgraciadamente. El abandono y la desidia de los políticos y estamentos públicos con las personas mayores, la generación que más ha luchado por los privilegios de los que hoy gozamos. Una generación que en gran parte sin ningún recurso levantó un país en tiempos de posguerra y otros sucesivos, muy duros. Algún día, con suerte todos seremos mayores y creo que nos gustaría que nos trataran como seres humanos y no como estorbos.
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