Mi voz se arrancó por la malagueña,
seguidillas y saltonas, una isa entonada,
bien acompasada, mejor interpretada,
canté la folía y la pena se hizo dueña.
Ola y barranco, alisio y atlántico mar,
la tierra que me vio nacer y mi madre,
un arroró en la noche al oído de mi padre,
un recuerdo eterno para siempre amar.
En mi garganta las cuerdas notas pulsadas son,
timple, guitarra y bandurria y letras por recitar,
el sentimiento isleño rasga el aire con el cantar,
el alma habla, llora y sonríe desde el corazón.
Dejad que el viento refresque mi cuerpo ajado,
arriba en la cumbre y en las arenosas orillas,
mis pasos por mi isla van sembrando semillas,
entre surcos olvidados bajo un sol y cielo estrellado.
Tengo muy adentro guardados acordes y viejos sones,
mi mano acaricia tu piel y un eco por tu brazo baja,
quiero que acompañes mi soledad y la encierres en tu caja,
dime que tú también lloras cuando te faltan nuestras canciones.
Jesús Ruiz Mesa
Telde, Gran Canaria, julio 2007



























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