Llevo ingresado en el Hospital Insular desde abril por una leucemia aguda, en la planta 7, lado sur, desde donde quiero agradecer, en primer lugar, a mi mujer, Pili, que ha estado a mi lado todo este tiempo.
Y luego a toda esa gran familia de profesionales que componen las doctoras y doctores, enfermeras y enfermeros, celadoras y celadores, señoras de la limpieza. Y, como no, al resto de pacientes vecinos de la planta, que, al fin y al cabo, hemos compartido todo este tiempo las penas de nuestras enfermedades.
La ciencia de la medicina y los medicamentos sanan, pero, para mi mujer y para mí, lo que más sana es el trato de todos estos profesionales, que dedican su labor en cuerpo y alma, las 24 horas del día.
Con esa bondad, gran corazón y comprensión con el paciente, la enfermedad y el paso del tiempo se hace más llevadero.
Queremos agradecer a toda esta gran familia eternamente que sean como son y que sigan así.
Desde estas líneas, gracias por todo. Un fuerte abrazo a cada uno de Mateo y de Pili.


























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