Sin duda, Carolina Darias es la mejor posicionada, dentro y fuera del PSOE, para liderar la plancha al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Por mucha crisis sistémica que haya, la vitola de ser ministra sigue teniendo su arrastre electoral. Eso sí, tradicionalmente alguien dejaba de ocupar un Ministerio para irse a la Presidencia de una comunidad autónoma, a ser el candidato y, a poder ser, ganar y gobernar. Fue el caso de Juan Fernando López Aguilar que, en 2007, dejó el Ministerio de Justicia y obtuvo un resultado espectacular en mayo de ese año: 26 escaños sobre los 60 que entonces conformaban la Cámara. A pesar de la feroz desproporcionalidad del sistema electoral, colocó al PSOE como primera fuerza en votos y actas.
La ministra es un valor fiable, sobradamente conocida. Ha pasado por múltiples administraciones. Ahora mismo no dispone de acta en el Congreso de los Diputados y eso, si se tercia, le resta fuerza para resistir la presión de Ferraz en aras de no regresar a tierras isleñas. Así las cosas, lo que reclame Ferraz se hará. Se ha especulado si a ella le apetecería o no, y de ahí los siguientes nombres que han sonado en las quinielas como reemplazo de Augusto Hidalgo, mas si pinta feo para el PSOE en Madrid, no habrá mucho donde elegir.
Si algo le caracteriza precisamente al consistorio capitalino en términos electorales, es que es un fiel e instantáneo reflejo de las olas y el pulso estatal. En época de esplendor del bipartidismo, los cambios de regidores entre socialistas y populares iban a son de la política nacional. Tal cual. Con esto quiero decir que Darias, de ser la candidata, seguramente hará doblete. No se sabe qué va a pasar en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria: si sumará el bloque de la izquierda para retenerlo, el de la derecha o acordarán un pacto el PSOE y el PP porque ninguna de las dos primeras opciones sea aritméticamente posible. ¿Y en qué otra plancha podría concurrir la ministra? A todas luces, al Parlamento de Canarias, bien de número dos en la lista autonómica tras Ángel Víctor Torres o por la circunscripción de Gran Canaria. Si fuese alcaldesa, ya está todo hecho. En caso contrario, retornará a la esfera canaria y podría ser consejera en el Gobierno o bien aspirar a otros menesteres. Solo así tiene sentido para ella dejar el Ministerio y fajarse en las islas.
Mientras tanto, y pandemia en retirada mediante, disfruta del ajetreo de la capital del Estado. Ha colmado sus ambiciones, que las tiene aunque esté de moda entre los políticos negarlo, y eso le ofrece libertad. Estuvo con Torres en su Gabinete y podría volver a estarlo. Y lo suyo es que en el próximo ciclo, máxime si pintan bastos para el PSOE federal, tenga criterio que arrojar de cara al futuro de la organización frente a las derechas instaladas en La Moncloa tal como atisban numerosos sondeos. Está por ver esto último. Así como entonces, de cumplirse este panorama, el aparato escuche con atención a Darias para superar amargos tránsitos por el desierto de la oposición en el Congreso de los Diputados. Por eso su vuelta al archipiélago despierta interés, porque le tocaría ser testimonio activo ante las reticencias clásicas del aparato.



























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