Que el fútbol es un poder, por todo lo que mueve, es indudable a estas alturas de la película. Por algo, por algún interés, por legítimo que fuese, Miguel Ángel Ramírez se embaucó en su día en salvar a un club que estaba inmerso en un concurso de acreedores y abocado a la ruina. Recordemos que, por aquel entonces, había políticos de primer nivel en Canarias que abogaban por apostar toda la representatividad en el Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Club de Fútbol que, incluso, llegó a jugar una temporada en Segunda División codeándose con el Atlético de Madrid que había descendido. Sin duda, hay poder. Y todo el barullo y trapisondas que se van publicando en torno a Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, lo confirma y, de paso, ahonda en el desaliento ciudadano.
Con todo, el entusiasmo que se está generando en torno al partido del próximo sábado frente al Real Oviedo y las colas en la taquilla para hacerse con una entrada, bien lo vale. Y es que, a poco que brille una ocasión, la afición grancanaria se entrega. Habrá lleno (tal cual) el fin de semana en el recinto de Siete Palmas. Y se vivirá un ambiente de los que fabrican apasionados por el mundo del balompié. Una atmósfera emocional que la actual ubicación no ayuda precisamente, salvo que (como ahora) sea tanta la afluencia que el frenesí esté servido ‘per se’. En estos momentos es imposible no acordarse del Estadio Insular e imaginarse cómo hubiese sido este encuentro de disputarse en Ciudad Jardín. Aquella decisión totalmente desacertada, promovida por algunos políticos, salió cara y ha dejado una herida en la masa social que continúa pues, al fin y al cabo, nadie pidió aquella mudanza forzada. Vino impuesta desde arriba.
Por otro lado, todo esto garantiza una clave: pase lo que pase contra el Real Oviedo, la Unión Deportiva Las Palmas finalizará la temporada con buen sabor de boca. Es lo que tiene conectar e ilusionar a los tuyos que, luego, si acaso, te perdonan todo. Una satisfacción para Ramírez que, insisto, con independencia del resultado, le permitirá cerrar capítulo y abrir otro (sea en Primera, cumpliendo los trámites pendientes, o en Segunda División) dejando impronta. Con la cita del sábado por la noche, ya hay media campaña de abonados hecha de cara al verano. Y el conjunto amarillo hará caja.
El llamamiento a la afición persistirá en las siguientes horas. Y tan solo el espectáculo de ver (y sentir) tanta pasión (justo en tiempos convulsos) hará que merezca la pena darse un salto a Siete Palmas. Por no mentar lo que supondría encontrarse después con el Club Deportivo Tenerife en un duelo por el ascenso donde solo uno de los dos podría seguir vivo. Ojalá no tardemos en que el fútbol isleño vuelva a tener a sus máximos representativos en la máxima categoría. Habrá que esperar. Pero es innegable que, a pesar de tanto descrédito y letanía ciudadana por las desventuras del universo futbolístico, el respetable se apunta con ganas, con brío, desde que emerge el arrebato colectivo que rodea a la Unión Deportiva Las Palmas. Bienvenido sea.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147