Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Jueves, 02 de Abril de 2026

Actualizada Jueves, 02 de Abril de 2026 a las 08:38:54 horas

Los tiempos de Yolanda

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

direojed Jueves, 12 de Mayo de 2022 Tiempo de lectura:

La gallega sigue sujeta al mero rol de vicepresidenta y ministra de Trabajo y Economía Social, que no está mal. Se nota que le gusta, que lo disfruta, que lo vive. Y se desprende igualmente que dar un paso más allá le incomoda en lo personal o le ha incomodado en estos meses atrás. Es una gran ministra. Y tiene cualidades de sobra para ser líder de una plataforma (o partido si fuera el caso) y concitar expectativas electorales considerables. Pero hay algo, alguna clave, aún por ajustar. La misma que, en última instancia, explica el bochorno de las izquierdas para concurrir en Andalucía; al margen de la plancha andalucista de Teresa Rodríguez. ¿Qué puede ser? Quizá, y solo quizá, el tiempo dirá, la ausencia de olfato político o la falta todavía de desarrollarlo más, mucho más. Si es que se puede, porque eso más bien viene de fábrica, se nace con ello.

 

Díaz tuvo su esplendor político cuando se enfrentó dialécticamente a Nadia Calviño (que contaba con la bendición de Pedro Sánchez) e impidió su tutelaje. El instante galáctico fue en el que se dirigió al público en una intervención memorable durante la clausura del congreso de CC OO en otoño de 2021. Se derogará la reforma laboral del PP, sentenció. Y a la causa se entregaron los sindicatos de clase y la izquierda sociológica. Entonces Sánchez la temió. Estaba cargada de razones, de principios que inspiran al resto e irradian convicciones hondas, de largo aliento, por lo que denotaba que si incluso el propósito conllevaba que cayese el Gobierno de coalición, pues lo haría sin problema. Aquí tuvo a mano Díaz abrazar el mito de tornarse en la Pasionaria del siglo XXI.

 

La derogación, al final, fue parcial. Quedaron elementos pendientes como recuperar la indemnización por despido que laminó Mariano Rajoy. Ahora, a son del Primero de Mayo reciente en el que anunció la aprobación del Estatuto de los Trabajadores para el siglo XXI, pretende realizar lo que quedó en el camino. Sin embargo, puede que la duración de la legislatura o la retirada del respaldo de los socios parlamentarios lo impidan. Ya se verá.

 

En todo caso, la vicepresidenta y ministra de Trabajo y Economía Social debe asumir cuanto antes que no es una ministra del PSOE sino toda una candidata presidencial. Que se va acabando la etapa, o ya se atisba, al menos por el momento, institucional y toca jugar a la política y justo en Primera División. Tiene potencial y despierta ilusión; hasta Ferraz calcula que puede robarle votos. De hecho, ya puestos, el PSOE necesita de la plataforma de Díaz para seguir gobernando. Hasta cierto punto, la suerte de una es la del otro. Tener a tu alcance la simpatía de alrededor de un millón de afiliados de CC OO no es baladí. Un ejército entusiasta por una cabeza de cartel que, eso sí, tiene que reaccionar cuanto antes. Y tendrá, no siendo menos, que sobreponerse a la presión mediática de los resultados de las elecciones en Andalucía que, salvo remedio de urgencia y movilización masiva, las derechas intuyen un logro próximo. Con Vox creciendo y a estas alturas de la legislatura, Díaz debe convencerse, en serio, a la mayor brevedad posible, que debe prepararse para el reto que le han encomendado. Le pondrán múltiples cortapisas a sortear. Y necesita aliados.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147

Todavía no hay comentarios

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.