Se desata el nerviosismo dentro de CC, especialmente en Gran Canaria. Empiezan a movilizarse con actos sucesivos para mantener viva una presencia mediática que se ha diluido por completo en esta isla. No ostentan ninguna alcaldía. Y su paso por la de Telde y Santa Lucía de Tirajana (con la marca La Fortaleza) en el primer tramo del mandato apenas será recordado en mayo de 2023. CC en Gran Canaria no es prácticamente nada institucionalmente. Solo podrían agarrarse a la figura de Onalia Bueno que, en realidad, es la alcaldesa de Mogán por Ciuca. Bueno acordó la anterior ocasión con Fernando Clavijo y su tropa en Gran Canaria ir de la mano. Pero ocurre que entonces el lagunero era presidente del Gobierno y manejaba los Presupuestos con los que regar anualmente las peticiones de la moganera o las de municipios como San Mateo que estaban al margen de las siglas estatales y NC.
Los cuadros que llevan años dentro de CC no conocían el desierto de la oposición. Hubo puestos que repartir a mansalva durante mucho tiempo. La firma del Pacto de las Flores en 2019 les descolocó. Por eso Clavijo aceleró operaciones como la del Ayuntamiento de Arrecife: tiene que recolocar a los suyos o, de lo contrario, nadie irá a pegar carteles ni a ensobrar en la próxima cita electoral. Naturalmente, el ejército de militantes reclama su parte.
CC está inmersa en una ratonera fruto de que el ‘clavijismo’ no supo ver lo que significaban los cambios en 2018 con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. CC ha perdido la centralidad del sistema de partidos en las islas y, a poco que resista electoralmente Ángel Víctor Torres, ya no la volverá a tener. De ahí, que en 2023 no le quedará otra a Clavijo (en el mejor de los supuestos) que aceptar ser el segundo del aruquense a cambio de la Vicepresidencia, tres consejerías y presidir el Parlamento. Lo haría para luego montar una moción de censura contra Torres a la mínima que pueda; pero el mejor antídoto para evitarlo es que Antonio Morales siga presidiendo el Cabildo de Gran Canaria. Esto frenaría a NC a respaldar a CC.
Los más jóvenes que han entrado en CC concebían una organización que, en su trayectoria vital, solo la han visto acaparando poder y más poder. Ya no es así. Y transitar otro mandato, de 2023 a 2027, sin cobijo institucional redoblaría la presión sobre Clavijo al que se le ha ido el control político de las manos. Todo esto con independencia del recorrido judicial que llegue a tener el caso Reparos.
Las generaciones últimas de CC en Gran Canaria no han interiorizado lo que fue el nacimiento de este partido en 1993. Entonces sin ICAN nada hubiera sido posible. La escisión de la que nace NC, más la salida del Ejecutivo en 2019, son las dos claves que impiden que CC retome la centralidad del tablero. Cuanto más tiempo pase, mayor será la crudeza de un vacío que nada tiene que ver con aquello que saborearon. Una cosa es la pugna política estatal y otra la isleña. Vox no será determinante, es una formación mesetaria. El sistema de partidos en Canarias está más cercano al vasco y al catalán que al de las dos Castillas. En fin, otra legislatura sin reparto de poder para CC ahondaría en la decepción interna. Algunos en CC, incluso, ya lo temen.






























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