Este fin de semana el socialismo canario celebra su congreso. La cita despierta más interés por lo que supone a la larga, ahora iremos a ello, que por las cuitas tradicionales y consustanciales a estos encuentros cuando se dirimen varios liderazgos y/o se está en la oposición. Y no es el caso. Cuando hay poder, y Ángel Víctor Torres dispone del mismo o incluso más que el PSOE en 1983, el cierre de filas es total. En términos coloquiales, será un paseo militar para el aruquense. Y estará arropado por Pedro Sánchez. Y es en este dato donde sí podemos conectar con la clave política importante.
Esto es, pase lo que pase en 2023, tanto en Canarias como en el Estado, Torres seguirá liderando al PSOE. Tendrá mando en plazo y controlará el aparato. Es más, si a Sánchez le va mal en Madrid, Torres será una de las personas a consultar y de la que reclamar apoyos por aquellos que aspiren a suceder al secretario general en Ferraz. Y si repite en el Gobierno autonómico será (como se decía antes) un barón al estilo de los que el centroizquierda tuvo en Andalucía y Extremadura; refugios institucionales cuando el PP estaba en La Moncloa. Este es precisamente el gran gozo para el aruquense cuando el domingo cierre el congreso. Es sabedor de los galones que ostentará por años. Una posición deseada por otros, pues no olvidemos que hasta a José Miguel Pérez, ya sin poder institucional, desde un sector del partido trataron de forzarlo a dimitir como mandamás orgánico en las islas (2010-2016). Por cierto, la discreción con la que se marchó Pérez para dedicarse a sus tareas profesionales, sin ruido mediático alguno desde entonces, dice mucho a su favor y realza su proceder humano.
Un fin de semana sin líos que cierra el círculo que se inició después del proceso de primarias en el que compitieron, en su momento, Juan Fernando López Aguilar, Patricia Hernández y el propio Torres. Cómo quede conformado el equipo que gestionará la organización a partir de ahora es de escaso interés para la opinión pública que suele depositar su atención en otros asuntos más que en los vericuetos de las siglas a estos niveles. Por lo demás, López Aguilar prosigue en su labor de eurodiputado y Hernández compagina su escaño en el Parlamento canario con el desempeño en la oposición en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Es la vitola de líder orgánico que revalidará en esta cita el aruquense que arroja (casi) patente de corso de cara al horizonte. Todo lo demás son frentes internos en Gran Canaria o la desestabilización padecida en el Cabildo de Fuerteventura y en consistorios como el santacrucero o Arrecife. Eso sí, lo de Lanzarote viene a confirmar que los pactos entre socialistas y populares no son la fórmula mágica y conlleva, antes o después, problemas importantes; la pugna estatal entre ambas opciones nunca desaparece. No obstante, una parte del PSOE en Gran Canaria no lo entendió en 2019. Seguir ocupando la centralidad del sistema de partidos en Canarias a favor del PSOE es la meta a preservar por Torres. A título personal saldrá estos días reforzado ante sus correligionarios. Y quedará la duda de si convocara Sánchez elecciones anticipadas en 2022, él hará lo propio disolviendo la Cámara autonómica y haciéndolas coincidir en la fecha. Dejaría descolocado a Clavijo.


























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