GREGORIO VIERA
Hasta el último momento estuvieron enturbiando con su discurso faltón la investidura, olvidando que su compromiso con la democracia, si la democracia, debiera ser; el hacer posible avanzar como sociedad, con menos crispación y más sosiego.
Llamadas a la movilización para impedir que un gobierno de coalición legítimo, salido de la mayoría de la cámara y con un mandato de la ciudadanía al otorgarle una amplia representación parlamentaria, para que pueda llevar adelante, tanto la investidura del Sr. Sánchez, como ese gobierno de coalición.
Pero no bastó con eso, visto que no se ha hundido el país, que los mercados han seguido fluctuando en parámetro normales, que los demás países del entrono ni siquiera preguntan por este nuevo gobierno de coalición, el primero que se forma de la democracia, se han sacado de la chistera un nuevo juguetito, el pin parental y para ello, han desplegado un discurso erró neo, tramposo, sin sentido y que han sabido vender muy bien sobre todo al partido popular, un partido de gobierno que sin embargo se deja seducir por la más rancia derecha, la ultraderecha, franquista y vemos como el líder popular no solo compra su discurso, es capaz de defenderlo con vehemencia como si formara parte de su ADN, como si estuviera en su ideario político de toda la vida.
La ultraderecha ya no habla tanto del pin, lo hace su partido hermano y precisamente eso lo que querían, vender la piel del oso antes de cazarlo y ahí el líder de VOX le ha ganado la partido al Sr. Casado, tan falto de ideas, como siempre que se agarra a un clavo ardiendo con tal de seguir estando en el candelero, sobre todo con este nuevo gobierno rojo y comunista como así lo define el trifachito. Es más, se lo han vendido a un precio que la ciudadanía Murciana es quien lo pagará en principio, a través de los presupuesto, esos que determinan el tipo de política que quiere hacer sus dirigentes, ya se vislumbra, como en Andalucía, recortes en todas las políticas sociales; los dineros públicos no se van a dedicar a lo que ellos llaman delincuentes - los migrantes; a las organizaciones de mujeres, porque la violencia machista no existe y como la iglesia adoctrina a su parroquia, eso es la ideología del género; porque los colectivos lgtbi somos gente confundida. Declaraciones homófobas de sus dirigentes y que incitan al odio, no solo por la orientación sexual, se le añade el odio a lo diferente, por la raza, el color, la cultura o el género.
Lo mas acertado que he escuchada sobre el pin, ha sido en un programa de radio de ámbito nacional, que en su relato sobre lo que se pretende con el pin parental es que se tendría que crear un pin filial, ese que permitiera a los hijos e hijas, descolgarse de las opiniones, expresiones, de la información y formación de sus progenitores. El pin filial acabaría con las sandeces que tienen que escuchar de sus mayores, sobre todo cuando estos, se suben a la tribuna y lanzan sus improperios a diestro y siniestro, con la concurrencia de otros y otras que le siguen el juego y se prestan a gritan, incordiar, insular y sobre todo a hacer ruido en un lugar que está consagrado para la palabra.
El pin filial nos pondría a cada uno en nuestro sitio, porque algunas opiniones, interesadas, pertenecientes a grupos de información, ideológicamente apegadas a un pasado reciente, donde poderoso caballero don dinero escribe su línea editorial y se lanzan al cuello contra quienes pensamos que la aberración ideológica es la propiciada por quienes nos venden el pin parental, lo intentan imponer amenazando con los presupuestos sin escatimar en gastos o viene determinada por aquellos y aquellas que se creen dueños de la vida de sus hijos e hijas.
Donde la ley debe imperar por el bien del menor, donde el derecho del menor está preservado por la legislación, por los acuerdo de la ONU o de la Unión Europea, pero eso les da igual, han sacado a pasear su odio, su ideología, su aversión por quienes no comulgamos con sus postulados. Lo triste de todo esto, no es que la extrema derecha saque a pasear todo esto, sino aquellos partidos que se dicen constitucionalistas les hagan el juego, mientras ellos se frotan las manos, sin mover un dedo han conseguido que sus hermanos políticos, ideológicamente hablando, partido popular y ciudadanos les de cobertura y con esa cobertura en un tiempo no lejano, los devorará, el pin parental es un veto escolar, es un veto a la educación, si hablamos de pin que sea pin filiar... Con la pluma del Faycán.
Gregorio Viera Vega, activista social, exconcejal en el Ayuntamiento de Telde y miembro de la Ejecutiva regional del PSOE.


























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