TELDEACTUALIDAD
Telde.- Si Chil y Naranjo levantase la cabeza no le gustaría lo que se iba encontrar. Enormes mallas rodean la casa en la que nació, y sus puertas están cerradas a cal y canto, sin vida en el interior de sus paredes. Lo que durante un siglo sirvió como refugio para menores desamparados cumpliendo una función social que el eminente médico, historiador y antropólogo teldense siempre quiso –así dejó rubricado en su testamento–, ahora se encuentra medio abandonado.
El vetusto y mastodóntico edificio enclavado en el centro de San Juan llegó a albergar a unos 100 niños, pero a principios de año apenas llegaban a la decena. El Cabildo de Gran Canaria, encargado de su funcionamiento y mantenimiento, lo descuidó hasta tal punto de que hubo que reubicar a sus inquilinos y trancar sus puertas hasta nuevo aviso, según publica Canarias7 en una información de Ronald Ramírez.
Un parón de varios meses que puede empezar a llegar a su fin. El ente de gobierno insular, a través de su consejera de Asuntos Sociales, Isabel Mena, y del gerente del Instituto Sociales, Jorge Ramos, se han reunido con Diego López, director del Museo Canario –que es el propietario del Santa Rosalía– para estudiar una posible compra del inmueble y adaptarlo para que se convierta en una residencia sociosanitaria para ancianos.
El museo ya incluso contrató los servicios de una empresa para tasar el inmueble, y el Cabildo ha enviado en dos ocasiones a sus técnicos para realizar su propia valoración del estado y precio del edificio, que, como de costumbre, es inferior al decretado por el propietario. «Ya le hemos hecho saber al Cabildo que no pretendemos especular con esta casa y propusimos una cantidad media de las dos tasaciones para fijar un precio justo», desvela López. Una propuesta que aún no ha tenido respuesta, pero mientras, el museo se prepara para una futura venta. Ha sido convocada de forma extraordinaria una Junta General para mañana en la que el director pedirá a sus socios el consentimiento para vender la propiedad al precio más alto posible.
«No es nuestro objetivo ganar dinero, queremos que se cumplan los designios de Chil y que Santa Rosalía siga cumpliendo un fin social. El dinero de la venta lo utilizaremos para terminar las obras del Museo Canario, que llevan ocho años paradas», desgrana Diego López.
Si finalmente se materializa la compra del Santa Rosalía, el Cabildo podría empezar a resolver el déficit que existe en Telde en cuanto a residencias para personas mayores. «Estamos mirando varios inmuebles para el Plan de Infraestructuras Sociosanitarias en la zona porque el gran grueso de la lista de espera está en Las Palmas y en Telde», desvela Isabel Mena. Aún así, puntualiza que todavía está todo muy verde. «Hemos hablado con El Museo Canario, pero no hemos tomado ninguna decisión», advierte la consejera.
Mientras, El Museo Canario seguirá expectante. Facilitará en lo posible que la transacción fructifique y, en caso contrario, seguirán en la búsqueda de dar una salida social a un edificio que durante más de 100 años sirvió de cobijo para niños sin que El Museo Canario viera un centavo por ello.
Condiciones ideales
«Hemos hablado sobre ese emplazamiento porque ahí siempre se han realizado políticas sociales como hogar de menores. Esa actividad ya no se podrá desarrollar más en este emplazamiento, porque no cumple con los requisitos legales, pero sí puede convertirse en una residencia para personas mayores», explica Isabel Mena, consciente de que Santa Rosalía, a falta de varias reformas, cuenta con los requisitos perfectos para continuar realizando una labor filantrópica.
«La casa cuenta con un sótano con una gran lavandería, cocina y servicios perfectos para esta finalidad. En la planta de arriba hay muchas habitaciones, baños y dos patios», resume Diego López, enumerando las ventajas de un inmueble que puede pasar de albergar niños a personas mayores, pero con el que se pretende que continúe siendo un emplazamiento donde se ayude a los más necesitados.


























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