GREGORIO VIERA
No, no voy a referirme a esos lugares que se definen dentro de la arquitectura, las artes o astronomía. Me refiero a esos espacios para el debate, la reflexión y la oratoria, espacios que están llamados para la construcción de un pensamiento crítico.
En muchos de los discursos políticos tendemos a identificarnos por la similitud en la conjugación del espacio común, por la ideología que profesamos. ¿Qué sucede cuando articulamos en un discurso, de un espacio común, para la construcción de una ciudad, de tu ciudad?, habitualmente apelamos al compromiso, a la responsabilidad, a la altura de miras de quienes nos rodean, a la ideología; a ese conjunto de valores sociales, ideas, creencias, sentimientos, mediante el que la gente, de forma colectiva, da sentido al mundo en el que vivimos.
Como describe el sociólogo Vasco Imanol Zubero: “Otro gobierno municipal es posible, sí, pero sólo sobre la base de otra concepción de la ciudad y de la ciudadanía. No es posible gobernar de otra manera la ciudad si previamente no la resignificamos”.
Según Jordi Borja, también sociólogo y urbanista, “el espacio público se puede valorar por la intensidad y la calidad de las relaciones sociales que facilita, por su capacidad de mezclar grupos y comportamientos, de estimular la identificación simbólica, la expresión y la integración cultural”.
Ese llamamiento público a arrimar el hombro, en ese espacio común ideológico, económico, social o cultural, apelando a la identidad, debe analizarse a partir de un replanteamiento de los conceptos de cultura y de ideología, sólo puede ser aprehendida si se le ubica como un proceso constituido por prácticas con un significado cultural, ideológico y social claramente delimitado.
De otra forma, es posible que se esté utilizando el mismo término “espacio común” desde marcos distintos a los utilizados en la religión, la filosofía o la psicología. No se entendería, que dentro del mismo espectro ideológico, desde la misma formación política, el espacio común se convierta en la utilización individual e interesada de todo el potencial que nos ponen en nuestras manos.
Asistimos pues, a un ejercicio de cinismo político donde la verdadera razón de nuestra permanencia en la vida pública no se debe a la construcción de un proyecto sólido, transparente, cercano y viable tanto en lo económico, como en lo social y político, donde los espacios de encuentro, los espacios comunes no se conviertan en prácticas exclusivamente discursivas y las ideologías políticas sean utilizadas y reproducidas por el discurso fácil, la propuesta populista o la crítica no constructiva, porque si no somos capaces de entender cómo se genera el consenso en las sociedades democráticas actuales, difícilmente podremos intentar quebrar la hegemonía de clases populistas cada vez más dominantes y que nos empujan fuera de la razón, del derecho fundamental a una ciudadanía libre
En este contexto hay que examinar más de cerca las relaciones entre política, ideología y discurso por medio de un acercamiento multidisciplinario más contemporáneo. La implicación personal debiera estar precedida por el cúmulo de conocimientos, principios y normas, ideales, valores en los cuales el ser humano se educa, y asimila, para poder integrarse a la sociedad como sujeto activo, en la conformación de ese espacio común que sirva de acicate para el desarrollo y transformación social de la ciudad.
En la disputa política, la diferencia o la disensión, debieran de formar parte del glosario de términos que cada formación política asumiera como propia, debieran de evitar a quienes agitan las aguas o simplemente carecen de compromiso personal para desarrollar todas las potencialidades y oportunidades que nos brindan cada cuatro años la ciudadanía.
No entiendo a quienes desde el despecho, la soberbia, la sin razón y a veces desde la ceguera más palmaria, anteponen su espacio, al espacio común, sus egos al interés general, sus sombras a la luz…
Con la pluma del Faycán.
Gregorio Viera Vega es concejal socialista en el Ayuntamiento de Telde y conocido activista social.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148