GREGORIO VIERA
Entre una aseveración y otra, transcurre una línea que pone de manifiesto nuestra acertada o no de nuestras acciones. En política, como en la vida misma, nuestro hacer determina mucho más que el decir y, a la evidencia actual me remito, desde la política nacional, pasando por la regional y por la local vamos encontrándonos formas y formas de estar en política.
Hay gestos que delatan en que plano está cada cual y a que suerte de actuaciones propias o ajenas nos arrimamos para evitar en muchos casos que la realidad nos de en la frente. Como ejemplos, tenemos lo acontecido recientemente el la política nacional. Pedro Sánchez hace una moción de censura al gobierno del Partido Popular y la gana, sin contrapartidas, la portavoz de Coalición Canaria en el Congreso Ana Oramas, se sitúa en contra de esa moción y hace otra, la lleva de estar en contra a abstenerse, consecuencia del decir y no del hacer.
Este juego político, democrático y legítimo, ha descolocado a muchos y muchas que vieron desde la barrera lo que se les venía encima. Exabruptos por doquier se ha adueñado de muchas tertulias que no veían, ni ven, con buenos ojos que se conforme un gobierno desde un partido que está en minoría. Un gobierno potente que ha venido para quedarse y que ha levantado expectativas en la ciudadanía.
Otros, los de andar por casa, anuncian sin anestesia la interposición de una moción de censura, caso del presidente del Partido Popular en Canarias al gobierno de Coalición Canaria. Sr. Asier Antona las mociones se hacen, no se dicen y máxime cuando hasta hace unos días alardeaba de su interlocución y capacidad de liderazgo para fraguar acuerdos con CC que llevaron al cambio en la presidencia de la autoridad portuaria de Las Palmas, quitando a Ibarra para colocar a Cardona.
Esta forma de actuar, diciendo lo que hacemos y no haciendo lo que decimos, que muchos políticos y políticas construimos en el discurso, es lo que desconcierta a una ciudadanía que está cansada de alegatos políticos de cara a la galería, discursos vacíos, que pone de manifiesto que nos importa más que crean que hacemos, cuando en realidad nos vendemos para contrarrestar a nuestros adversarios.
Huyo de la caridad, de la sustitución de la atención pública del derecho individual que como persona tenemos o deberíamos tener. No es bueno crear expectativas que conducen, dada la responsabilidad de cada cual y que lo hagamos a nivel individual o grupal, a una respuesta encaminada sobre todo a buscar réditos políticos, se trata de derechos y no de medallas.
Cuando percibes en su predicación, que el gesto es contrario a lo que se ofrece, que descubrimos que el hacer nos es precisamente lo que interesa, por el contrario, lo que interesa es decir lo que se pretende hacer, en ese momento, en ese preciso momento comprobamos que el fracaso está llamando a la puerta, que la ciudad y sus gentes no se merecen que le ofrezcamos soluciones guiadas por otros intereses, si algún derecho ha de prevalecer, es su derecho y ese derecho viene consagrado por distintas legislaciones que amparan nuestros derechos y nuestras obligaciones.
Sé que no es fácil llamar la atención, estar en el candelero, pero no puedes pedir aquello que no puedes dar. Los gestos son importantes, sobre todo los pequeños, esos que pasan desapercibido y que a la larga marca la diferencia entre quienes comparten y quienes prometen, entre quienes se tratan de iguales o simplemente te ven como objetivo.
La política tiene mucho de decir y poco de hacer. Diariamente lo comprobamos en nuestra ciudad, hacer lo que se dice hacer por satisfacer derechos de ciudadanía, tan solo gestos. Porque hacer es lograr solucionar los problemas, máxime cuando representas a esa ciudad en el gobierno o en la oposición, pero me da la sensación que algunas veces y van unas cuantas, el gobierno parece oposición y la oposición parece gobierno.
Si no fuera porque generalizar siempre es malo y además sería ingrato si no reconociera el trabajo de quienes diariamente se esfuerzan en seguir adelante y dar un poco de luz en este del devenir de la política municipal porque hay personas que hacen lo que deben hacer y otras que dicen lo que dicen.
Con la pluma del Faycán.
Gregorio Viera Vega es concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Telde y activista social.

























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