TELDEACTUALIDAD
Telde.- El Gobierno local anda en plena ronda de asambleas en los distritos. Lleva unas cuantas a sus espaldas, pero ninguna es como la de Jinámar. Allí les tocó esta semana y la alcaldesa y los ediles se sometieron a un tercer grado. Jinámar está «quemado» y exige soluciones. El pacto prometió dedicación.
Según publica Canarias7, el salón de actos de la Gerencia no estaba lleno, pero se juntó una buena masa de vecinos. Es probable que 50 o casi 50. En un bando, la alcaldesa, Carmen Hernández, y siete de sus concejales. En el otro, un público muy heterogéneo, desde vecinos de a pie a presidentes de clubes de fútbol, de colectivos vecinales o de comisiones de fiestas, trabajadores autónomos y de convenio. Y en el ánimo de todos, un sentimiento compartido, que Jinámar mejore, aunque, eso sí, al Gobierno le tocó aguantar una retahíla de quejas y reproches que prometió atender en lo posible. Así estuvieron casi tres horas. Y los vecinos no hacían sino levantar la mano.
Se quejaron de años de abandono, de parques sucios y sin podar, de falta de aparcamientos, poca atención a los colectivos en activo, mala iluminación y baches, y hasta de cierto olvido con Jinámar pueblo. Y pidieron un centro médico de especialidades, una farmacia 24 horas, reductores de velocidad... El gobierno apuntaba y apuntaba, pero la alcaldesa insistió varias veces: «Hay cosas que podemos hacer y otras que tendrán que esperar, hacemos todo lo que podemos y más, pero sabemos que hay cosas a las que no llegamos». Eso sí, les advirtió: «es el distrito en el que más invertiremos en este mandato».
El clima fue respetuoso, pero con picos de vehemencia, como cuando Rosario (Saruca) Calixto, presidenta del club Vallinámar, les reprochó, muy enfadada, su «falta de voluntad» para resolver los problemas. «Están matando el deporte en Jinámar, estamos aburridos de que nos tomen el pelo», espetó. O cuando Germán Ramos elevó el tono de la crítica y pasó a la desconfianza plena: acusó al gobierno actual de tener al barrio peor de lo que estaba cuando llegaron y propuso crear una comisión de vecinos «para controlar lo que hace esta gente con los 80 millones que van a venir para el barrio». Y la alcaldesa, que encajó el golpe sin salirle al paso, se limitó a pedirle que no manipulase las cifras, que el Plan Integral de Jinámar traerá 8 millones, que los 80 son a diez años y todavía hay que lucharlos.
Ratas, pabellón Juan Carlos Hernández y guarderías municipales
En la reunión hubo quejas recurrentes. Por ejemplo, las que tenían que ver con los animales. Saruca Calixto protestó por los 20 gatos que viven en el campo de fútbol Pedro Miranda, para el que reclamó más atención (vestuarios cerrados por tuberías obstruidas, focos fundidos...). Y una vecina de Los Cascajos, hastiada, se ofreció a mostrar a la alcaldesa las fotos de las ratas con las que convive a la puerta de su casa. «Son tan grandes que se paran y se hacen un selfie con usted». Otro reproche fue la tardanza en abrir el pabellón Juan Carlos Hernández.
Y Milagros Gil, muy combativa, le recordó su promesa incumplida de reabrir las escuelas infantiles. La alcaldesa terminó recordándoles que han de aprovechar el Plan Integral de Jinámar y les dejó claro que serán ellos, los vecinos, los que decidan a qué proyectos se destina.


























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